Pasa, toma asiento.
Te ofrezco el café o té de tu preferencia, si quieres licor tengo un alijo escondido entre las sábanas.

No te asustes, no corras. Sólo quiero algo de compañía.
Ven, hablaremos sobre lo que pienso de la vida, sobre lo que sientes al respirar y el dolor para dormir.
Te estaba esperando desde hace mucho tiempo.



Notturno sulla morte

Notturno sulla morte
Blekotakra (http://blekotakra.deviantart.com) estaba detrás del lente.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Final

Pido perdon por la ortografia.. simplemente tengo un Ordenador americano y no poseo tildes o signos... De nuevo disculpas.
=========================================================================Estaba muy tranquilo… No había nada que perturbara el silencio sepulcral que rodeaba el lugar.
Uno, dos pasos. Pronto estaría en el acantilado, mirando el profundo océano, tan frio, turbulento. Liberador.
Una lagrima rodo por su mejilla y le acaricio el dolor de su alma. No podía, simplemente era muy cobarde y débil para caminar hacia allá y entregarse al destino que los dioses le tenían preparado. Pero ella era solo una niña, una niña a la que los sueños le habían sido arrebatados sin piedad.
Se acurruco tratando de olvidar todo el dolor causado y buscando una respuesta al mar de preguntas en el que navegaba, perdida desde hace mucho.
Era un manojo de nervios, de tristeza y de desesperación. Era tan difícil simplemente olvidar?
No era el camino fácil, no había sido fácil llegar hasta allí. Tanto dolor, tantas lágrimas, tanto sudor y sangre derramados. Solo quería volar como las aves, sentir el viento y luego descansar… Sí, eso era lo que anhelaba.
Su corazón roto palpito una vez más para darle paso al torrente de emociones que hicieron que corriera hacia el precipicio y se lanzara hacia su paz.

Pequeño...

Una noche de insomnio... Luego de mil y un errores... No hay mucho que encontrar aquí, sólo versos desatinados. Y espero que mi niño de ojos miel lo entienda.





No llores niño hermoso, mientras miras la luna oscura
No llores cariño que rompes mi corazón.
No me mires así, niño de ojos miel,
Que por ello pierdo la razón.

Todos nos hemos equivocado pequeño amigo,
todos hemos mentido, lo sé;
Pero al verte esa expresión mi niño
Me pregunto de nuevo el porqué.

Mírame con esos ojos de alegría,
esos ojos de los que me enamoré,
Y espanta de tu vida toda la tristeza,
que en el camino te acompañaré.

Sonríe mientras miras al cielo,
Y recuerda todo lo que un día dijiste
Que así es como quiero verte,
Así como me prometiste.

Y hoy en la tarde cuando nos veamos,
Mírame con esos ojos brillantes,
esos ojos que me embrujan,
esos hermosos ojos embriagantes.

Luego en la hermosa noche,
déjame tomarte sorbo a sorbo
para que olvidemos las tristezas,
dejemos a un lado ese estorbo.

Sé que has de irte después,
Pero en la lejanía te miraré,
Y cuando tus ojos color miel brillen
Te juro que con amor te sonreiré

lunes, 12 de julio de 2010

Моят пианист

Calla, no preguntes más. Mi corazón estalla de felicidad.
Hay fallas, eso lo sé, pero no puedo evitarlo, no quiero dejarte de amar.
En la oscuridad de la noche contigo me quiero encontrar. Bajo el cobijo de nuestra luna, amarnos sin cesar.
¿Para qué esperar si el tiempo es sólo una medida más?... Este sentimiento no tiene medidas, eso lo puedo asegurar.
No quiero descifrar tu mente, ni develar los misterios: Quiero sentirte verdadero, amarte sin condiciones. No necesito ataduras, no necesito compromisos; busco el sentimiento y nada más, busco poder amarte sin parar.
Compréndelo amigo músico: ni tus notas lo pueden expresar; esto es más grande que cualquier composición y ni nuestras mentes lo podrán abarcar. Limitémonos a sentir y amar, limitémonos a buscar una manera más de satisfacer esta hermosa necesidad.


Caminaba callado, con la pequeña carpeta bajo el brazo. Silvaba bajo, unas notas suaves que revelaban soledad, ansiedad...
Aceleró el ritmo de su caminar cuando pasó por el callejón de piedra: nunca le había gustado ese lugar, era demasiado lóbrego, demasiado oscuro y misterioso para él.
Saltó varios charquitos de agua, aún se sentía el rumor de lluvia en el viento y el frío que dejó la brisa a su paso se le caló en los huesos. Faltaban pocas cuadras para llegar a su destino: ¡Maldita la hora en que aceptó ir!
Saltó otro chaco de agua y dió un paso en falso. Cayó cuán largo era desperdigando el valioso contenido de su pequeña carpeta y todos sus papeles, que segundos antes estaban celosamente guardados, nadaban en un charquito y pocos se conservaban secos. Se sentó con rabia y revisó con cuidado cada una de sus partituras. Tomó las más importantes y garabateó en sus manos lo que antes solía estar en el papel que se deshacía en sus helados dedos.
Se levantó, molesto y caminó rapidamente. Se sentía mal, se sentía con ganas de llorar pero contuvo esos deseos.
Paró al llegar a una puerta de madera vieja. El picaporte estaba sin llave y penetró en la casa. Pocamente iluminada, con dos velas indicando el camino hacia las escaleras, estaba la pequeña sala donde se veían un caballete y unos cuantos lápices. Subió lentamente, midiendo sus pasos y evitando hacer ruido.
Al final del pasillo, la puerta azul semiabierta le daba la bienvenida y dejaba ver una chimenea con una pequeña hoguera encendida en su interior. Sonrió para sus adentros y caminó mas lento de lo que ya lo había hecho: no podía permitir que "la bestia" se levantara y supiera de su presencia: Sería fatal.
Movió un poco la puerta y alcanzó a verla: Allí estaba ella: Dormitaba y su respiración era tan suave que le apaciguó los fuegos que hacía rato quemaban su interior y encendió uno, pequeño y hermoso que invadió todo su cuerpo de una ternura incontenible. Por mas que maldiciese y se dijera mil veces que no quería volver a ese lugar, ir a escondidas y tener que hacer el silencio mas sepulcral para poder estar en paz con su amada siempre se vería recompenzado con esto: La alegría de tenerla cerca y poder besarle sus labios, aquellos que antes se le hacían tan lejanos.
Entró a la habitación, buscó unos cuantos papeles para poder pasar lo que minutos antes había escrito en sus manos y al terminar se recostó bajo las suves cobijas con la pequeña muchacha que le abría su lecho para dormir. La besó y fué feliz, una noche como pocas, que esperaba que fueran muchas, cobijado al lado de la mujer que anhelaba y disfrutando de su olor.
Y así se fué la noche, la suave y dulce noche, entre besos y caricias, palabras con amor dichas y sueños compartidos.
-Te amo- Fue lo último que dijo antes de partir, cuando los primeros albores dieron paso al nuevo día. Pasó parsimoniosamente la casa, salió a la calle y caminó.
Caminaba callado, con la pequeña carpeta bajo el brazo. Silvaba bajo, una canción alegre para comenzar el día. Era feliz: Ya la había visto.

El artista, la bailarina.


Amigo Wilson: Es todo tuyo; te dije que al hablar lo inspiraste y aquí está, el resultado de tu originalidad.
Escondido tras capas de pintura, una pantalla oculta su rostro entristecido. La luna ilumina sus mil soledades con sabor a noches eternas, mientras plasma sus lágrimas en un papel raído por el uso...
Su camino, alejado de el de todos; olvidado por mucho, recordado por aquellos que lo necesitan...
Pasaba sus dias y noches viviendo una vida que no era suya: fingiendo sonrisas, sosteniendo la mascarada. Juzgado por ser diferente, juzgado por amar distinto que otros... Y así, moría lentamente este pintor: moría en vida mientras el lápiz delineaba sus sentimientos oscuros, moría lentamente con el corazón vacío, con el corazón roto...
Noche a noche se preguntaba mientras deambulaba por los bosques de cemento si en algún momento el sol iluminaría su camino, o las nubes seguirían ocultando la luz de la luna que lo acompañaba en su accidentado caminar. Cierta noche mientras caminaba, el artista se encontró con un alma tan sombría como la suya, opacada por el dolor de pretender ser quien no se es... Él y ella, se encontraron, se miraron e inmediatamente lo supieron: Sus almas eran gemelas, distanciadas pero idénticas. Dos piezas de rompecabezas distintos que encajaron perfectas, la una moldeada para la otra... Pero algo en ella había que no encajaba en el rompecabezas del artista. Ella no era de ese mundo, no pertenecía a esa vida, a esa imagen sin completar. Ella era distinta a todos...
Decepcionado el artista comprendió que ella no era tan igual, tenían diferencias... ¡Pero cuánto la amaba!. Rogó a los cielos, suplicó a los dioses y se postró frente a su amada para que le permitiera ser como ella.
Su amada bailarina besó sus labios mientras mordía suavemente, hasta sacar una perla escarlata, hasta hacerlo sangrar y dejar el veneno en él...
Desde entonces,cada luna creciente al mes, su rostro, grisáceo por la soledad, se surca con una sonrisa y su corazón se invade de alegría: Él lo sabe, ella también; Es el día en que se verán y sus oscuras piezas encajarán en el rompecabezas que nunca pudieron acabar.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Entes

Caminando por un bosque en los linderos de la ciudad, sumergiéndome en un lugar rebosante de vida e historias pienso. Las hadas juegan con mi cabello y lo trenzan con magia, los árboles me acogen tiernamente entre sus raíces y me permiten dormitar en ellos. A la lejanía los druidas invocan desconocidas fuerzas y sonrío para mi interior, pensando en qué locura estarán planeando los duendes y elfos presentes en esta porción del mundo. Y pienso, divago, imagino, recuerdo, medito, reflexiono y me hundo en un mar de confusos pensamientos, en el mar de mi mente.
Tomo un poco de tierra y la deslizo entre mis dedos mientras recito una oración, recuerdo a mi ángel de la tierra, aquel que me baja a la realidad y me mantiene cuerda. Mi ángel de la tierra siempre susurrándome al oído que debo hacer y dándome concejo aunque no lo pida: él sabe cuando lo necesito. Sonrío y en mi interior le agradezco por todos aquellos momentos en los que me ha ayudado.
Continúo recordando a mi ángel, cómo batalló casi a muerte a mi lado contra el demonio que me oprimía, contra el secuestro infame y doloroso del que era víctima. Aunque aún lo soy de un modo u otro. Recuerdo también cómo ese demonio antes solía ser mi ángel de la vida, y como imitando a un perfecto Satán cambió totalmente y se convirtió en aquella causa que día a día me hace penar. Pero aunque no sea creíble los ángeles o demonios tienen trastornos, y este tenía un severo trastorno de bipolaridad. Sí, unos días es como el sol radiante amigo de las nubes y que ilumida cálidamente mi rostro, otros días es una tormenta que arrasa con todo y causa los más profundos dolores. Así varía de un día a otro, un día ángel, otro demonio; incluso llega al punto de ser humano.
Y sonrío al recordar mi ángel humano. Aquel ángel que me trataba como una hermana, una amiga, una compañera... Mi hermana ángel, con sus secuaces que se introdujeron poco a poco en mi vida y crearon una legión de ángeles hermanos. Pero ninguno como mi ángel hermano y mi ángel hermana. Ellos, mis cómplices de las más tiernas pilatunas, uno lejos, la otra cerca; cimpre tan radiantes y alegres como siempre. Sus sonrisas llenan el aire, son música para mis oídos adoloridos de escuchar tanto llanto. Mis ángeles de la alegría y la diversión. Recuerdo como juntos construimos una barrera para el dolor y la tristeza, con risas, sonrisas y recuerdos que hacían que nuestros corazones latieran de la alegría.
Pero en tantas batallas, entre una noche de encuentros y otra de rituales nos vencieron. Por que ese demonio nunca descansaba, nunca paraba de ponernos obstáculos y hacernos sufrir. Un cuarteto de entes que luchan sin descanso contra un enemigo mucho más fuerte. Y nos venció, nos sublevó y nos hizo sufrir.
Me sumí en una medianoche eterna, una oscuridad del averno, donde la luna no salía y el sol nunca volvía. Simplemente el vacío se apoderó de mí. Buscaba desesperadamente una salida, una manera de escapar de aquella tristeza y soledad en la que estaba encerrada. Me rendí y lloré profundamente al recordar como el sol abrasaba tiernamente mis mejillas frias por el deshielo del tiempo. Y un día, sin más pensarlo, el sol brilló. ¿Cómo podía el sol brillar en esa medianoche? ¿En medianoche? Un sol de medianoche era una utopía en un eufemismo nórdico, incluso en cualquier tipo de mundo imaginario era una utopía, entonces ¿Por qué el sol brillaba en mi oscuro mundo donde las utopías no existían?. Y ese sol no sólo abrasó mi rostro, abrazó mi cuerpo y mi alma en sus cálidos brazos, sus rayos alcanzaron los más fríos recónditos de mi alma y tornaron lo que antes denominaba tristeza y soledad en alegría y paz. Porque no era un simple sol, era Mi sol, más que mi sol, mi ángel del sol.
Un ángel que me tomó suavemente y me llevó por los más oscuros caminos, sin permitirme caer o fallar, un ángel que ha luchado conmigo y mis otros ángeles para vencer a aquel demonio que nos acecha, que en ocasiones es león, en otras gatito, a veces muta en dragón y otras veces en amigo.
Así mi ángel de sol, mi ángel de amor, mi ángel protector y guardían me salvó y me llevó a la orilla de un mar de lágrimas en el que me estaba ahogando.

Hoy sigo caminando hacia la villa, por el bosque que está en los linderos de la ciudad a encontarme con unos ángeles convertidos en humanos que hoy caminan a mi lado y han degradado su condición de luchadores aguerridos alados para poder compartir conmigo. Aunque tengo el presentimiento de que mi último ángel tomó forma de humano pero no lo es.
Aún me salva cada día de las fauces del dragón.

martes, 9 de marzo de 2010

Unidos en sueños

Y en una parte del mundo una druida lloró. Sí, una druida. Aunque suene raro, o loco (¡pero deberíamos tener en cuenta que en este mundo ya nada es lógico!) una mujer druida lloró.
Y no lloró precisamente por un árbol talado, por un bosque destruido, por un hada muerta o por emoción de terminar su labor. No, su dolor era más grande que cualquiera que antes hubiera sentido. El amor de la druida estaba lejos de ella.
En la guerra, batallando para defender su pueblo, un aguerrido caballero entregaba su vida y defendía la de sus compañeros. Y por la noche era curado por la magia de los bosques.
Cada noche desde su partida la druida hacía un hechizo, uno muy poderoso, el cuál le permitía que mientras dormía su amado lo curara y lo sintiera cerca. Se encontraban en los sueños gracias a la sabiduría de los pueblos y los juglares que la transmitieron.
Así su ejército tenía a la otra mañana un dirigente totalmente renovado y que los impregnaba de su osadía y fortaleza. Se murmuraba en el campamento que un brujo lo visitaba cada noche a aplicarle ungüentos, otros decían que era un dios o semidios que los estaba guiando, se decía que los dioses estaban de su lado e incluso lo pensaron que él mismo se curaba en las noches y así lograba su vitalidad. Pero la realidad era que su amada druida lo protegía y acompañaba cada noche, llenándolo de amor y salud...
Pero una noche el guerrero no durmió.
La batalla cada vez era más cruda, los enemigos estaban obteniendo refuerzos y el ejército asediador no recibía apoyo. Una noche decidieron atacar de noche, una noche que definiría el curso de la guerra y le daría la estocada final al trabajo de tanto tiempo en un campo ajeno al propio.
Esa noche las espadas resonaron las unas con las otras, se chocaron los cuerpos, hubo sangre, muerte y dolor. Familias desalojadas, casas incendiadas, un factor sorpresa que sirvió pero no de mucho.
Y casi al final de la noche, a la hora en que las brujas toman el té, un mercenario atacó al mas aguerrido de los caballeros de ejército que invadía la ciudad. Fue una estocada limpia y sin mucha sangre, fue certera y dolorosa. Su costado estaba gravemente herido y no se veían muchas posibilidades de que sobreviviera.
El joven pedía a gritos que lo dejaran solo, que le permitieran dormir y descansar, que él estaría bien; pero los humanos como buenos necios que somos, no lo dejaron solo.
Y en el crepúsculo, casi en la mañana, con los primeros albores el joven guerrero con lágrimas en los ojos, y un centenar de versos en los labios durmió para siempre.

Y en la lejanía la druida lloró porque su amor no aparecía. No pudo volver a conjurar por todo el día y el caos se apoderó de su mente. Muchas imágenes pasaron por su mente, unas cuantas ideas descabelladas y otra mucho más realistas. Hasta que en la noche pudo repetir su hechizo y dormir.
Se lo encontró, impaciente, frío, solitario, con un poco de sangre al lado de su brazo izquierdo y lágrimas en los ojos. La tomó suavemente y la abrazó. Lo sintió frío y triste, alejado pero suyo; lo comprendió inmediatamente: su amor había muerto y estaba en un sueño eterno.
Se desplomó y despertó abruptamente. Estaba asombrada, en un sopor eterno, no podía dejar de llorar e imaginar como podía volver a su lado y dejar de estar juntos en un mundo ínfimo.
Buscó en sus libros, investigó, intentó mil y una cosas pero no servían: Contra la muerte no hay nada más que hacer.
Pero recordó las enseñanzas de su maestro y comprendió que había más de una salida para cada problema, y el de este problema era poco ortodoxo.
Tomó unas flores y una espada, también dos libros, se recostó en su árbol y bebió de un vaso. Minutos después su amor la estaba abrazando.

Unos campesinos de la villa encontraron la druida misteriosa al lado de un árbol, con un vaso en la mano y escazamente alimentada. Estaba muerta, tomó cicuta y tal vez su conjuro no funcionó. Su velorio se hizo junto al de un mártir de la guerra, el cual fué adorado como líder de la guerra.

Y en un sueño eterno dos almas separadas se encontraron. Eternamente unidos en sueños. Amándose como siempre.

Visiones

Te miro en la lejanía,
te siento muy cerca
¿Será acaso que mi corazón ilusionado,
espera tu llegada a mi lado abandonado?

Te veo con una sonrisa,
con unos ojos brillantes.
Siento tu loca risa,
mostrando tus dientes radiantes

¡Ay amor mío ¿Por qué estás lejos?!
¿Por qué la vida se empeña en alejarnos?
Si juntos es que vivimos contentos
¡Si es que sólo queremos amarnos!

Maldita distancia, maldito tiempo,
Estando tan cerca sin poder vernos.

lunes, 8 de marzo de 2010

Marionetas

Miro pensativa por la ventana la trémula luz de la luna en invierno.
Miro cómo entre lluvias se ha ido mi vida lentamente.
Veo pasar cada uno de los momentos vividos.
Los alegres, los no tanto y los tristes.
Luego lo veo a él.

Una lágrima se acurruca en las cuencas de mis ojos.
Evito que salga.
Siento cómo me golpea mi pasado,
Cómo mis errores me ponen de nuevo obstáculos en el camino,
Un escabroso camino.
Caídas, golpes, enfermedades, perderse...
Todo hace parte de un camino que habremos de recorrer,
unos inteligentemente, otros a tientas...
Y siento como en esta parte del camino,
una mano se une a la mía para acompañarme a andar.

Solía ser una marioneta,
atada a los devenires del destino,
guiada por una mano para mí invisible,
una mano que me usaba y me desechaba
¡Todos somos marionetas, raídas por el uso!
¡Ignoramos nuestra condidión de manejados,
o tratamos de esconderla del resto del mundo!
Me siento nuevamente usada, maltratada...

Y en un espectáculo más,
en un visitado castillejo,
mi titiritera me toma bruscamente
y me muestra al público como un trofeo.
Usa su áspera voz para narrar mi historia,
una historia ajena a la suya,
un corazón totalmente distinto y alejado.
En ese momento, a la lejanía lo veo,
Otro títire diestramente manejado,
pero este no tenia cuerdas o mano que lo llevara,
simplemente caminaba animado por el mundo.

Pero era una marioneta, de eso estoy segura.
La muñeca y el arlequín se encontraron,
sus caminos diestramente se cruzaron,
Y encontraron que sus metal al final
serían los mismos: ser libres.
Con valentía las cuerdas cortamos,
Y de su pena lo liberamos
y aunque aún parezcamos marionetas
no somos más que libres muñecos.
Somos músicos que dejan sus notas en el viento,
caminantes que dejan huellas en el pavimento,
caminamos juntos por acantilados
y caminos escabrosos. No nos importa.
Estamos juntos.


Miro de nuevo por la ventana,
veo pasar mi vida lentamente,
veo los momentos felices, los no tanto y los tristes
Siento su cálido abrazo y lo comprendo:
Mas que marionetas emancipadas,
más que títeres liberados del titiritero,
somos fichas de un rompecabezas,
las piezas distintas que encajaron perfectas.

domingo, 7 de marzo de 2010

Lucharé!

"Me regala aleteos insensatos
en el aire sutil de la mañana,
baila en la vereda, a salvo de prejuicios,
me da luz en las horas apagadas de la tarde
que amanece, al conjuro de sus manos,
al ritmo de su voz y de sus pies,
en las calles que teje para dos"
Eduardo Dayan- Palomas son tus ojos

Es real
En tus ojos puedo volar
y en ellos por fin encontrar
la tierra do ya no hay mal

En tus manos puedo anidar
Y en tus brazos un poco descansar
Porque mejor refugio no podré hallar
Que aquellos brazos que siempre quiero abrazar

Es poco lo que puedo decir sobre lo que a mi corazón llena, es aquella persona que me toma como a una muñeca y me lleva lejos de aquí, es un viento enloquecido que me eleva por los cielos y me deja a merced de las nubes.
Estar con él es lo único que me hace feliz, es lo que me llena y me hace respirar. Por él lucharé.
Lucharé contra mis fantasmas y mis miedos más profundos, cambiaré aquellas cosas que veo que no le gustan y lucharé contra mis instintos e impulsos, contra aquello que me ha alejado de los que más he amado y querido.
Por que lo que siento por él es mucho más fuerte que el resto de sentimientos que jamás he sentido.







El guerrero. El caballero guardián.

Después de colgar sentía que el corazón le quedó en las manos. Sabía que si no hacía lo correcto esa misma noche se iban a desmoronar todos los sueños que había construido desde hacía un mes; aquellos sueños que poco a poco había guardado en una bola de cristal, de esas nevadas que agitas y se revuelven todas para mostrarte que en algun momento, cercano o lejano, todas tus ilusiones se unen si eres buena y se hacen un sueño realidad.
Pero esa esfera se había caído al suelo y desmoronado, esparciendo por todo el cuarto sus ilusiones y poniéndola en la ardua tarea de volver a armar su hermosa bola nevada. Y esa noche pondría la última pieza, y si la ponía bien, si tomaba las decisiones correctas y el camino recto lo lograría: volver a unir sus fantasías con la realidad. La pieza faltante era el príncipe de azul, aquel que la acompañaría en su burbujita y la ayudaría a andar. Pero no era lo suficientemente valiente para decidirse, debía presionarlo a que él se decidiera. Sabía que era cobarde, que él también lo era; pero simplemente en su mundo él debía perder primero el miedo para que ella lo pudiera hacer después. Su corazón latió más fuerte y sonoro. Sacudió su cabeza tratando de espantar los pensamientos sobre la cita. La noche estaría cerca pronto y debía parecer la muñeca más hermosa del mundo: una muñeca de porcelana a la cual proteger de los vientos más sutiles. Aún así no había mucho en que esforzarse: era frágil y lo sabía.
-----------------------------------------------------------------------------------------
Se miró al espejo haciendo una mueca de desagrado. No le agradaba lo que veía al espejo: una figura desgarbada y sin aspecto de ser agradable.
Odiaba cómo lucían sus tenis rotos con una falda larga. Además una camiseta negra de "Iron Maiden" no era la mejor eleciión para parecer una niña tierna y una viva representación de una muñeca de colección. No podía hacer nada: no iba a estudiar asesoría de imagen, ni diseño de modas... Nada relacionado con las vestimentas de las personas: en sus manos todos serían góticos o metaleros. Se rió para sus adentros y llamó a su madre: sería totalmente feliz, su sueño era verla como una "damita" de nuevo. Hizo un gesto de asco e insitió.
Luego de mucho discutir se vió frente al espejo con una falda corta muy bien diseñada, una camisilla rosa pálido y unas baletas. Mientras se miraba perpleja al espejo su madre anudaba metódicamente una cinta en su cabello y dejaba un hermoso moño a la vista.
Miró su reloj y se espantó por la hora: ¡Estaba tarde!. Tomó su primer saco y salió despavorida por la puerta de su casa.
-----------------------------------------------------------------------------------------
Camino al lugar de encuentro vió en todas las paredes de las calles, en cada esquina y cada árbol la figura de aquel que habría de ver en pocos minutos. Se sonrojó y pensó prunfamente: "Es más fuerte de lo que creía".
Al llegar al lago vió como una figura se movía lentamente: Era él.
Tuvo el impulso de correr en ese mismo momento, de gritarle todo lo que había guardado por unos meses en su corazón pero se contuvo. Observó detenidamente y notó que no estaba simplemente moviéndose como ademán de esperar a alguien, miraba algo, pensaba, imaginaba. Eso era lo único que ella necesitaba: él pensando como siempre.
Aguzó su vista y notó que miraba atentamente el lago y la luna en su interior. La luna tan bella como la primera noche que lo miró a los ojos, la primera noche que le tomó de la mano realmente, como su corazón se lo demandaba desde la primera vez que lo vió, desde el primer segundo que comtempló sus ojos aparte del resto del mundo. Se agolparon en su mente todas las imágenes de lo que ella sabía que eran recuerdos del más bello amor, pero que nunca podía expresar por miedo. ¡Que tontos somos los humanos al esconder todos nuestros miedos por simle miedo a perder sabiendo que siempre la vida nos da la oportunidad de levantarnos!. Recordó. Recordó aquella noche en la que escondidos del resto del mundo, en una habitación donde la luz era muy escaza, el sonido mucho y donde un sólo sofá los acogía cómodamente. Recordó como siempre escondiéndose de todos se tomaban de la mano y se miraban fijamente a los ojos tratando de decirse absolutamente todo. Encontraron una forma de comunicarse distinta a las palabras: los sentimientos. Recordó como que después de que su compañía se fuera a dormir, se recostaron en el sofá y se tomaron de nuevo las manos, pero esta vezsin esconderse; recordó como sin cruzar una palabra los dos sintieron que eso sería más fuerte que lo normal. Recordó que ese día sus ojos se abrieron por primera vez, sus oídos se destaponaron, sus conexiones nerviosas por fin se unieron a su piel, su lengua por fin empezó a funcionar y su nariz por fin captó todos los olores. Si, ella había estado aislada del mundo antes de conocerlo, y esa noche por fin puedo ver la belleza de un momento con aquel al que amas; por fin pudo oir las melodiosas notas que tría el viento cuando hablaba y los susurros que sentía desde su espalda, los cuales siempre tenían su voz, la voz de su guerrero; su piel por primera vez sintió verdaderamente el tacto del amor, sintió su mano cálida y pequeña comparada con la de su amado; sintió cada sabor en el ambiente y estos se entremezclaron con los olores que traía el viento, el olor de su cabello y el de su colonia la invadió. Sabía que tenía un nuevo olor favorito, y era su olor.
Luego a su mente vinieron los recuerdos de las peleas con su madre y la decisión de irse de aquel país, una decisión que sabía que la estaba matando por dentro pero que era la única opción de escapar del dolor. Y esa era la única opción que alguna vez había considerado hasta que lo conoció.
Luego de recordar posó su mirada sobre el hombre que estaba parado a la orilla de ese lago y sonrió.
Caminó cautelosamente hacia una pequeña estatua y luego se movió sigilosamente al lado del joven que la esperaba. Decidió saltar sobre él. Tomó impulso y al saltar notó que se giraba: "Oh no! lo voy a lastimar!" Pero luego comprendió que el suelo era suave y no habría ningún problema. Al caer sintió que en ese abrazo estarían definidas cada una de sus vidas. Vió sus labios, luego su cuello, luego su mejilla y pasó a su oreja.
-Catch ya!- Fué lo único que pudo decir en ese momento. Un torrente de palabras se agrupaba en su garganta y sentía como un nudo se armaba impidiéndole hablar.
-Catch? Me tumbaste! Más bien un: Knock Out!-Su voz se sentía tan perfecta comparada con el chillido que salía de su boca. Le encantaba su voz y como sonaba cerca de ella-Casi me matas, de un susto y de un golpe en la cabeza!- el se rió pesadamente y sabía que es no era buena señal. "¿Lo habré lastimado?" se preguntaba mientras lo observaba con ojos expectantes. En su mirada no había dolor. Tuvo un impulso casi natural a besarlo y tomó su rostro suavemente, pero supo que no era el momento así que apretó suavemente y se recostó en su pecho. Era un lugar perfecto para custodiarse del frío y  le encantaba la sensación de bienestar que éste le daba. Empezó a levantarse parsimoniosamente, no sabía si podía caer y eso era lo último que deseaba ese día. Se limpió la falda como de costumbre y se organizó. Al bajar la mirada notó que él la estaba mirando con cuidado y se sonrojó. Era tan tierno.
Le alargó la mano como ayuda para levantarse y lo acercó a un banco que había en la rivera. Comenzaron a hablar pero en el ambiente había electricidad, se sentía torpe por no poder hablar perfectamente, por no decirle a la cara todo lo que en realidad quería gritarle. Le desesperaba que el cayara también y por eso decidió hablar:
-No me voy- El llanto se hizo más evidente, estaba a punto de llorar y quiso evitar que él lo viera. Cerró los ojos para esconder el dolor. Lo miró y descifró la duda en su mente, le aclaró:-No lo imaginaste. No me voy- Al terminar bajó la mirada para econtrarse con sus manos sudoros y temerosas de la verdad. Lo vió confundido y con un millar de preguntas en su mente.
-Pero...- comenzó a decir con una voz entrecortada. No soportaba verlo así y le dijo de una vez lo que más le dolía: -Pero sabes el problema que hay... Y que siempre habrá.- No pudo evitar que el dolor se hiciera evidente en su rostro y sus manos, temblaba y estaba a punto de llorar como nunca lo había hecho . Luego sintió como la brazaba... ¡La estaba abrazando! y luego sintió su rostro más y más cerca. Lo besó. Respondió a lo que su cuerpo le estaba demandando, lo que su corazón había estado esperando y lo que mente había imaginado por muchos días. Lo sintió cerca, se sintió completa y feliz, se sintió amada por primera vez. No soportó más y lloró como nunca lo había hecho, entregó sus ojos a las lágrimas y no le importó que él las viera: ya sabía que lo amaba.
- No tengas miedo pequeña, no llores por algo así. Yo seré tu guardían y tu guerrero.

Le estaba secando las lágrimas y la abrazaba fuertemente. Por fin había logrado su mayor anhelo: descubrir el guerrero que la protegería de ahora en adelante.
Lo abrazó más fuertemente y se fundió en un abrazo de amor con su guerrero. Por fin.

jueves, 4 de marzo de 2010

La muñeca de porcelana

Frotaba sus manos afanosamente buscando tan sólo un poquito de calor. La noche era demasiado fría y la espera muy larga. Miraba fijamente el horizonte buscando las palabras adecuadas, las que iba a usar en muy poco tiempo para poder expresar lo que su alma no podía decir con nada más que hechos, el incontrolable torrente de emociones que lo invadían cada vez que pensaba en esa imagen.. Su rostro, perfectamente diseñado, con unas facciones proporcionadas y delicadas, unos labios tan rojos como las más dulces cerezas, unos ojos de mirada tan profunda que podrías navegar en ellos por días... Sonriéndo, bajó su mirada y miró su reflejo en el lago que estaba a sus pies, tan frío y quieto, muy pocas veces perturbado por uno que otro viento errante, el cuál pasaba suavemente por encima, crando curvas y círculos delicados, que morían al chocar parsimoniosamente con la orilla. En el centro del lago la luna llena se alzaba altiva, segura, como una perfecta cómplice para aquel momento, que habría de venir, uno tan mágico y a la vez tan real que hacía que cualquier separación entre un sueño y un día normal se hiciera casi imperceptible.
Volvió a posar su mirada en el piso y pasó a su sombra. Miró cuidadosamente cada detalle, la posición, el cabello desordenado, las manos en los bolsillos, sus piernas separadas metódicamente... Hasta que notó que había movimiento en las sombras que proyectaba gracias a las farolas ubicadas a su derecha. Alcanzó a girarse para buscar lo que causaba el cambio de sombras al lado de las farolas, pero sólo logró atisbar cómo una figura se abalanzaba sobre él haciéndolo caer pesada y estruendosamente sobre su costado izquierdo.
Sacudió su cabeza buscando salir del aturdimiento en el que había caído gracias al golpe que recibió, pero luego notó que el cuerpo que lo había tumbado no era más que algo pequeño y cálido, con olor a flores y una suavidad encantadora. Aquello que había esperado toda la noche, y que por fin podía tomar entre sus brazos con cariño.
-Catch ya!- Una voz delgadita y suave le dijo al oído, mientras posaba sus labios sobre su mejilla.
-Catch? Me tumbaste! Más bien un: Knock Out!- respondió el joven con un tono burlón, que no sabe de donde sacó sabiéndose tan nervioso.- Casi me matas, de un susto y de un golpe en la cabeza!- rió pesadamente mientras levantaba el cuerpecito que lo aferraba al piso.
Al levantar la mirada se encontró con unos ojos dulces y brillantes, que lo miraban espectantes y con la ilusión a flor de piel, buscando respuestas donde no las había y un lugar donde refugiarse.
Luego tomó el rostro del joven y lo apretó, luego se acurrucó en su pecho para levantarse con parsimonia y midiendo cada uno de sus movimientos. Agarró su mano y lo ayudó a levantarse mientras limpiaba su falda.
"Está más hermosa que nunca, es tan bella, tan perfecta... Ojalá pudiera más que balbucear cosas tontas en su presencia" pensó mientras miraba sus ropajes: una falda perfectamente diseñada, evocando su infancia en inocencia; tenía un saco negro que dejaba entrever en uno de sus hombros una camisilla rosa pálido; también llevaba un listón diestramente amarrado en su cabeza y el cabello suelto en los hombros. Sus zapatillas hacían que el conjunto pareciera una muñeca de porcelana de las que coleccionan los obsesivos con la perfección de estas figurillas. Ella notó que la estaba observando pasmado y se sonrojó hasta el punto de parecer que se estaba ahogando... Era penosa, muy reservada, y eso le gustaba mucho. Más de lo que creía.
Luego miró sus ojos. Tan profundos, tan bellos, tan inocentes, tan brillantes, fiel prueba de que no era él el único que estaba emocionado por el encuentro. Eran una ventana fiel y transparente a sus sentimientos, su alma y su corazón.
Tomó nerviosamente su mano mientras trataba de no quitarle la mirada. Su rostro a la luz de la luna era hermoso, pálido como lo recordaba desde la primera noche que lo vió; sus labios carmesí pobremente maquillados dejaban ver como su sencillez era lo que la hacía ver bonita, lo que en realidad se puede denominar belleza; Sus ojos, ¿Por qué no podía apartar la mirada de sus ojos?.
Sabía que estaba rojo como una señal de "pare", sabía que estaba temblando fuertemente, sabía que estama moviendo su boca de un lado al otro disimuladamente, sabía que si no hacía algo rápido esa pequeña muñeca de porcelana que estaba frente a él se iría irremediablemente; y sabía por encima de todas las cosas que ella tambíen lo sabía. Ella sentía lo mismo.
La timidez los carcomía. El empezaba a hablar y llegaba a un punto donde simplemente no podía hablar más: su voz entrecortada dejaba entrever un dolor insoportable y una tristeza cargada de nostalgia y amor.
Se dedicaría a mirarla. Dibujarla y desdibujarla, recordarla como en este momento, a la luz de la luna, a su lado, como una estatuilla para proteger del más mínimo viento, al lado de un lago con la luna sumergiéndose en él. Quería recordarla así: Suya.
Se obligó a controlarse, a callar todo lo que quería decir, todo lo que su garganta quería expulsar fuera de sí; pero era conciente de que si empezaba no iba a ser capaz de terminar sin dejarse llevar por la tristeza y dejar que aflorara el llanto más sincero que jamás había surgido: más sincero que el de un patojo, u llanto de amor verdadero. Así que cayó.

Después de unas minutos de incómodo silencio ella miró la luna. Se veía tan hermosa! Sus ojos adquirían un brillo que te impulsaba incontrolablemente a tomarlos y besar sus párpados. Sus labios se apretaban, como escondiendo un tristeza que iba a parar en llanto, pero él no estaba seguro de ello. A diferencia de él, ella era indescifrable, un enigma andante el cuál estaría dispuesto a desenredar por toda la existencia.
Luego cerró los ojos suavemente y giró hacia él para de nuevo quedar frente a frente.
-No me voy- dijo con un hilo de voz y cerrando los ojos. Los apretaba
¿Qué?¿No se iba?¿Había escuchado bien?¿Era éste un sueño?¿Lo imaginó?¿Lo escuchó?¿Era en realidad lo que había dicho o escuchó lo que queria oír?
La verdad se le escapaba de las manos
-No lo imaginaste. No me voy- Ella sabía descifrarlo bien, sabía cuando creía y cuando no. Sabía perfectamente que estaba confundido.
La verdad lo golpeó fuertemente. Sintió cómo un frío lo recorrió por toda la espalda y luego lo reconfortó.
¡NO SE IBA! ¡Ella no se iba a ir de su lado, no iba a dejar de ver su rostro por siempre bello y tierno!
Pero sabía que algo andaba mal. Sabía que había algo más...
Se aventuró a decir: -Pero...- Se le cortó la voz inmediatamente. No era capaz de preguntar nada.
-Pero sabes el problema que hay... Y que siempre habrá.- Su rostro se contrajo en un gesto de dolor, lo que le dió a entender que estaba más triste que nunca. Su madre nunca aceptaría que estuviera con alguien. Y menos 5 años mayor que ella y tan frágil como simpre lo había sido. Pero ella era su muñeca de porcelana y la protegería hasta el final de los días.
Sacó fuerzas de donde no las tenía, la tomó entre sus brazos y la besó opr primera vez. Era su sueño más dulce hecho realidad, el mejor elixir del que podría tomar.
Tomó su rostro y vió lágrimas en sus ojos. Las secó tiernamente mientras decía:
- No tengas miedo pequeña, no llores por algo así. Yo seré tu guardían y tu guerrero.
Al fin lo logró: Se fundió en un abrazo con su muñeca de porcelana

martes, 2 de marzo de 2010

Ordenando

¿Y cómo soportar tu mundo si escazamente puedo soportar el mío?
¿Cómo me pides que luche por los dos si no puedo sostener mi espada en alto?
¿Cómo me obligas a resistir como el acero los golpes de tu vida, si soy tan frágil como el vidrio?
Es ilógico que me hagas luchar y ordenar las cosas en un mundo donde todo está organizado ilógicamente, en el cual la cordura es algo del pasado y la locura es el diario vivir.

No luches contra la marea mientras está en noches de luna llena, y mucho menos enfrentarte a ella si no la conoces...
Espera silenciosamente a que bajen las olas y encontrarás que te procupabas por cosas que al final nunca te importaron.

Mira a tu alrededor, hay historias que aún no han sido contadas pero que valen la pena ser escritas. Historias que inundan las calles con gotas de lluvia sabor a sal.
Por que el cielo también llora.
Así mientras organizas tu pequeño mundo sin lógica alguna, piensa en aquellos mundos alejados que necesitan también de una lógica inexistente que buscas sin cesar; piensa en los ideales inútiles de perseguir que pretendes llegar a establecer...

Simplemente sal de tu esteriotipo de pensamiento, de tu acartonado comportamiento y tu cuadriculado vivir... La rutina simplemente arruina la capacidad humana de asombrarnos, maravillarnos y preguntarnos sobre lo que en realidad debemos hacer.

Así que ordenando será como en realidad puedas encontrar aquel camino perdido por el cual soportar, luchar y resistir como a mi solías pedir.


Fuego Vital

Otro cuento de autoría vilmente hurtada, pero es que simplemente cuando alguien escribe algo tan hermoso inspirado en tu imagen... Es imposible negarse a la posibilidad de mostrarle al mundo como surgió tan hermosa amistad....

Erase una vez.... en el ocaso de la primavera de uno de aquellos años pasados....Cuando cedía el ardid de las golondrinas cantoras...daba paso a una nueva noche.
Pero no cualquier noche...
La noche mas esperada por todos los habitantes de aquel pequeño pueblo
Como dictaban las profesías de los antiguos sabios, escritas hace mil años el fenix de cola escarlata, descendería a extender sus ardientes flamas sobre el cielo opaco, iluminaria la noche destelleando exprofesos haces de luz reveladores.
Todos,sin excepcion del mas minimo ser vivo, quedaron en total silencio.No sabían que efecto tendrian las flamas...
Pero lo esperaban con ansiedad.
Como queriendo ver tan fantástico espectáculo simplemente por ver algo increible...
Por fin... todos lo ven venir.Es un punto rojo, intensamente brillante, quee poco a poco desciende sobre las escarbadas colinas de allende.
Por la mente de los pueblerinos cruzan los mas extraños pensamientos...
-viene a destruirlo todo!"
-viene a sanarnos a todos!"
-viene a raptarnos!"
-viene a....."
Y de la nada, surgen infinitas llamas. Los habitantes, horrorizados, gritan de dolor.Pero ...
¿cual dolor?
pronto se dan cuenta, las llamas no queman...
los pasan atravesandolos con una calida sensacion de ternura, El fenix ha venido a consolarlos, a darles fuerza para seguir adelante.
Pronto descubren que no son quienes eran hace 1 hora, cuando todavía habia sol...
Sienten que brillan con luz propia...
Sienten, desde lo mas profundo de su ser, que pueden iluminar las vidas de otros pueblerinos en aldeas lejanas, para asi dar a conocer tan inmenso don, y ser felices,y pronto, cada uno de esos habitantes, se convierte en un fenix mas...que va a dar vida y calor luego de que acaba el dia....

lunes, 1 de marzo de 2010

Faena Vital


El mejor regalo que alguna vez un amigo me hizo, un poema inspirado en un amor callado, un apoyo incondicional y un recuerdo de faena vital... GRACIAS!


Es aquella extraña silueta
Una extraña danza de colores
Rojo escarlata, sangre y vendetta
Oscuridad inmensa, muchos perdedores.

Es en el ardid de la existencia,
sólo quedan la dureza,
la entereza la persistencia,
nunca desfallecer, vivir con fortaleza.

En los grises campos desolados
el triste azul de la soledad
deja escarchas de recuerdos congelados
que rápidamente desvanecen en frialdad

Nuestros vanos intentos, buscando,
el calor inmenso del clamor,
un rojo vivo en nuestro interior izando
la infinita belleza de un nuevo amor

Poco a poco, paso a paso
El calor ha retornado
El arcoiris completado por el ocaso
Y ella, una vez perdida, llega a mi lado

sábado, 30 de enero de 2010

El pianista II... el rapto

Acurrucada contra un árbol descanso. Corrimos demasiado y aún no puedo respirar tranquilamente. Por mi mente viajaban a toda velocidad las imágenes del apresurado recorrido y noto que no sé su nombre, ni por qué estaba haciendo eso.
-¿Quién eres?- pregunté con voz temblorosa.
-Alguien más- respondió distraídamente. Luego dirigió su mirada a la luna. Su rostro se veía hermoso bajo la luz tenue que ésta nos daba.
-¿Por qué me raptas?- Me sentía un poco más cómoda al hablar con él.
Me miró con ojos de incertidumbre, parpadeó dos veces y respondió impactado: -¿Raptarte? No he hecho algo así. No gritaste, no opusiste resistencia alguna. Te invité y tú te dejaste llevar.- Luego sonrió y dejó al descubierto una hilera de dientes tan blancos como las perlas. Eran perfectos.
Por el calor que sentí en mi rostro supe que estaba sonrosada. La pena me carcomía. Orgullosamente me levanté y con aires de grandeza caminé frente a él. Me detuve y lo miré como buscando algo que me diera una mínima seña de su lugar de procedencia, o algo similar. Nada. Un lienso en blanco me hubiera dado más información que sus frías expresiones.
Poco a poco me acerqué a su rosto buscando algo, sinceramente no sé qué. Al hacerlo me tomó apresuradamente entre sus brazos de nuevo y me sujetó contra un árbol. Susurró a mi oído, y al hacerlo me puse muy nerviosa. Me gustaba tanto que era imposible que mi cuerpo lo escondiera, simplemente no podía evitar sentir eso por un extraño.
Lo extraño siempre me tentaba, me hacía sentir viva y bien.
Dijo suavemente: -No hables, hay alguien cerca.
Mis piernas temblaban y eso era obvio. Sonrió. Esa sonrisa me encantaba, me derretía suavemente y hacía que cada céllula de mi cuerpo tratara de explotar. Simplemente su misterio lo hacía irremediablemente atractivo para mí.
En ese momento noté que había estado ciega y sorda en toda mi vida. Mis sentidos se agudizaron y logré ver cada cosa que pasaba a nuestro alrededor, cada rama, cada sombra, la luna alumbrado un claro a lo lejos. Escuchaba a la perfección los latidos de su corazón, los latidos de mi corazón, el río que corría sereno al lado de mi casa... luego escuché una rama crujir. ¿Cómo pudo escucharla mientras hablabamos?.
Una sombra pasó al frente de nosotros y deseé gritar, pero su mano me lo impedía. Noté que todos los músculos de su cuerpo estaban tensionados y así lograba que no nos vieran. Era díficil vernos en ese lugar y menos contra un árbol tan grande y sin un mínimo movimiento. Me sentí segura a su lado, como si sus brazos fuesen la más fuerte fortaleza, como si sus piernas fuesen la mejor cama.
Ahora era más que mi pianista. Era mi guerrero, mi ángel guardián.
Gracias a la luna puder ver que la sombra era mi padre. El temor llenó mi corazón, pero me abrazó más fuerte cada vez que me movía e hizo que me sintiera fuerte y segura.
Sigilosamente caminamos lejos de él y nos escudamos tras otro árbol y me abrazó tan fuertemente que pensé que mis huesos iban a sucumbir a su fuerza. ¿Cómo era tan delicado y tan tosco a la vez?.

Nuevamente sonrió, encantandome con su sonrisa, una sonrisa torcida, de un maniaco que me rapta y envuelve en un velo de seducción. No puedo negarlo, me encanta mi raptor.
Estando acurrucada en su pecho, olvidando el mundo, pasada menos de una hora desde que lo vi en la sala de mi casa, aún raptada (con mi consentimiento o no, sinceramente no me importa), me doy cuenta de que amo enloquecidamente a éste misterioso hombre, al pianista que me raptó.

Ya no le temo a un secuestro, pero solamente si es con él.

miércoles, 27 de enero de 2010

El hombre de mis sueños

Los sueños son espacios que el hombre concibe para descansar, para ver el mundo a su manera y para tener una libertad propia y total de expresarse. Es el único modo en que no es callado por alguien más con sus opiniones que no tienen nada que ver con las de todo el mundo, y que por el simple hecho de tener más dinero o más poder podían acallar las voces de los desprotegidos y los que no podían compararse con ellos. Por eso este es el medio en que quiero comunicarles algo: en verdad los sueños se hacen realidad.



Si, no es ningún precepto de la filosofía, ni una idea de un hippie o algo similar, solamente es una verdad que me permitiré explicar ampliamente:


Soy un hombre de sueños, pero no solo de aspiraciones, sino de sueños de dormir, de historias inventadas por mí mente basadas en el mundo en el que vivo.


Así comienza esta historia, con un sueño. En esa época recordaba un lugar que visitábamos mucho mi familia y yo, una pequeña villa vaquera en la que teníamos el placer o la desdicha de ver cómo eran las vidas en el viejo oeste, recuerdo los rostros de mis padres emocionados, pero mis hermanos y yo esperando algo más, un poco de diversión y emoción.


Esa noche pensé en este lugar, pero en su época inicial, en su época de mayor esplendor, soñé con este sitio. En mi sueño entré a un bar. Unas chicas bailaban y mostraban sus cuerpos perfectos al público adulto, una pequeña me llamo la atención, pero luego la olvide.


Un hombre corpulento, moreno, de aspecto muy trabajador pero rudo se acerco a mí:


—Es usted nuevo ¿verdad?


—lo soy —respondí con voz temblorosa—


—pues bien, bienvenido... jajajajajaja —rió tontamente—


—soy sir Edwards, este es mi lugar de trabajo, yo manejo todo este bar, aunque te confieso que ya el trabajo no me interesa mucho, deseo escapar de este lugar.


Tome toda la noche con este curioso hombre y quedamos en vernos a la otra noche


Después de un día muy largo, después de mucho trabajo decidí dormir, y a mí volvieron todos estos sueños de la época del lejano oeste... me encontré de nuevo con sir Edwards... esta vez me saludó muy efusivamente y después de hablar un rato me dijo:


— ¿sabes? Me caes bien. Te contaré. Todos nosotros estamos aprisionados aquí por un hombre llamado Thoemphony, el sólo quiere tenernos aquí para ejercer su reinado de poder y de terror. Las puertas del pueblo están cerradas, ven acompáñame y te lo mostrare.


Silenciosamente seguí a este hombre que jamás en mi vida había tratado completamente, pero que algo en el me había hecho confiar en todo lo que me decía. Al fin y al cabo esto era un sueño.


A la salida del pueblo unas verjas de al menos 3 metros de alto taponaban cualquier oportunidad de vivir lejos de allí


— ¿ves? Este hombre quiere aprisionarnos, no nos deja vivir bien. Hoy y todos los días salto para ver el mundo a nuestro alrededor, y lo he visto, poco a poco lo he observado... es lindo y me he enamorado también, de una joven que esta libre como el viento que respiramos.


Me dio lastima, tomamos un poco de vino, luego whisky y después me fui hacia mi mundo real.


Desperté como con un poco de resaca pero igual fui a mi trabajo.


Al llegar a mi casa dormí profundamente y de nuevo me vi en este lugar de mis sueños...


Esta vez todo estaba cerrado, no entendía el porqué, pero intenté hacerlo. Esperé y sólo sir. Edwards salió. Hablamos largo y tendido, hasta que el curioso personaje me dijo:


—puedes ayudarme?


—con qué? – pregunté muy curioso—


—para poder escapar de este lugar tan horrible. Tú tienes una imaginación de afuera, tienes posibilidades de pensar y de planear algo. Ayúdame por favor.


—Lo pensare—conteste muy nervioso— por el momento me iré. Nos vemos luego.


Esa mañana desperté nervioso, sin saber que hacer con mis sueños que nunca controlaba.


Esa noche no dormí, pensé todo el tiempo como ayudarle... la forma mas adecuada debía ser poniéndolo como un gran héroe que podría salvar a ese mundo de la prisión, pero... cómo?


Luego de mucho pensar encontré la forma de hacerlo...


Soñé, dormí placenteramente pero antes de poder llegar a este sueño desperté porque era hora de trabajar.


En la noche soñé de nuevo, soñé con los otros mundos que mi imaginación había creado para mí, para recrearme y hacerme feliz.


Llegue a ese lugar, y allí me encontré con mi amigo. Le conté mi plan y definimos cuando lo íbamos a efectuar. Una semana era el plazo que teníamos para hacer este plan realidad.


Esa semana transcurrió rápidamente y sin ninguna novedad. Mis visitas no se hicieron tan frecuentes y volví a los otros mundos que había dejado olvidados por simple apasionamiento a mi nuevo amigo.


Llegó el día y dormí para poder llegar a ese lugar.


Empezó el plan:


Entré en el banco que funcionaba día y noche y traté de robar todo el dinero que pude... luego sir. Edwards me detuvo antes de que pudiera escapar de este lugar.


En la plaza del pueblo iban a hacer mi juicio. Todos los habitantes de este peculiar pueblo estaban allí.


Primero llegó ese hombre Thoemphony el cual iba a juzgarme. Primero condecoraron a mi amigo y le concedieron un deseo, fuera cual fuera.


Obviamente el pidió su libertad de ese lugar, poder visitar otros mundos y errar por todas partes pero siendo libre.


Concedido. Ahora venia mi parte. Mi juicio.


Todos los habitantes del pueblo votaron y pidieron que me quemaran en la hoguera, pero que primero me torturaran cortándome y lastimándome mucho, todo el cuerpo. Llore, implore que alguien me despertara, que se acabara la pesadilla de una sola vez y que dejara de estar en ese mundo ficticio, pero a la vez real.


Sir. Edwards me miro fijamente. No sabía que hacer, por una parte, tenía mi amistad, y por la otra su libertad tan anhelada... estaba confundido.


Cuando me iban a prender fuego el irrumpió con un caballo y me liberó de todo este karma, hasta que desperté.


No recuerdo nada más.


Pero hoy no desperté, o al menos eso creo por que lo que estoy viendo en mi espejo no puede ser real.


Ayer soñé con él, lo vi como lo quemaban en la hoguera por culpa mía, y yo no hice nada, nada para salvarlo, al fin y al cabo era un sueño... o no?


Al despertar esta mañana lo vi a el, con el rostro y el cuerpo totalmente desfigurados, con muchas quemaduras que supuraban materia, con mucho dolor... Pero con un rostro que jamás en mi vida había visto. Un rostro de rabia, dolor y venganza preparada. Me había amarrado a mi cama para iniciar el ritual


Lo vi con unos ojos de psicópata que jamás pensé verlos en toda mi vida, ni aún en mi vida como policía.


Me tomó por el rostro, me dijo que era muy lindo, y con una navaja, poco a poco, me corto cada centímetro de piel existente en mi cara, cada espacio que había en mi rostro estaba invadido por la sangre que salía de estas heridas. Luego tomo gasolina y me roció con ella, tomo un encendedor y me prendió fuego.


Grité, lloré hasta más no poder... hasta que el se compadeció de mi y apagó el fuego que había cumplido ya su cometido... de un momento a otro el desapareció.


Corrí al baño y vi como mi rostro que solía ser normal y perfecto se había vuelto un remedo de naturaleza, algo que ni siquiera tenia forma.


Desee soñar, verlo y decirle todo lo que se merecía.


Lo hice, dormí y soñé con el, pero el problema es que ya llevo 1 semana soñando y no he parado... aún me pregunto que habrá pasado conmigo, por qué no podré escapar de aquí, pero por el momento solo espero curarme de esto que tengo en mi, de un rostro desfigurado por un sueño que se hizo realidad.


Y este es el sueño al que me refiero, no mis ideales ni aspiraciones, si no mi sueño, el maldito sueño que hoy me tiene atrapado en un pueblo del que tampoco puedo salir, ya que todos, soñadores, queremos hacerlo.

Sólo un muerto más

Era muy oscura y fría la calle; La respiración de la mujer se aceleraba a medida que caminaba por ese horrible callejón. La conciencia la carcomía; en su mente solamente rondaban pensamientos y preguntas sobre él y sobre lo que le había hecho. ¿Por que le había terminado a su novio?



Un hombre observaba la escena de la pelea de la mujer y su novio en el portón de la casa del joven, recordaba como su mujer lo había abandonado de una manera similar, casi podía escuchar sus reproches y su llanto, sus gritos desesperados y podía sentir de nuevo una llama quemar su interior, lentamente su corazón se comprimía del dolor, una lagrima siguió su camino por el rostro del hombre y labró en su corazón el dolor de una pena: había recordado.


La mujer se sentía mal, dió media vuelta y emprendió su camino de vuelta a los brazos de su amado, solamente esperaba que no estuviera muy mal y que estuviera dispuesto a escucharla y perdonarla; había muchas cosas que decirle y muchas otras que mostrarle. Estaba decidida a volver con él. Mientras caminaba y pensaba una sombra apareció a la lejanía, los nervios se le pusieron de punta, pero al observar detenidamente notó que la sombra caminaba en otra dirección; respiro, al menos no iba a encontrarse con nadie extraño mientras llegaba a la casa del muchacho


En ese pequeño lugar era muy extraño que la policía entrara en acción, todo el condado era tranquilo y muy rara vez habían enfrentamientos o problemas similares. Pero en las últimas semanas habían pasado cosas extrañas, ya que las jóvenes más bellas y juiciosas de la ciudad estaban desapareciendo. Una de ellas, la hija de un tendero, de la cual el nombre nunca revelaron, había sido encontrada muerta, violada; pero al parecer, feliz. Era lo más extraño de ese caso, no había sido asesinada con violencia, si no con amor y ternura, algo muy sádico y pretensioso.


Dennis Nilsen un excelente policía de ese pequeño poblado comenzó a tratar el caso, con la ayuda de un joven de mente ágil y perspicaz llamado Ted Bundy, apodado como “NecroTed” por su aspecto taciturno y un poco vampírico. Sus extrañas costumbres lograban que todos los adolescentes como el se alejaran, y había encontrado un refugio muy placentero y provechoso en los libros mas extraños que jamás se podrían encontrar en la biblioteca del pueblo.


Luego de unas horas del hallazgo de la joven muerta, se encontraban en la escena del crimen Dennis y Ted indagando sobre que le habría podido suceder. Notaron que la persona que había hecho tal atrocidad era muy condescendiente y tierna, pero... ¿Cómo alguien así puede existir? ¿Capaz de asesinar a una jovencita y a la vez de tratarla bien?


La mujer caminaba muy rápido, no se detenía ni siquiera a respirar, a pesar de que estaba sufriendo de un ataque de asma demasiado fuerte. Sentía que el frio le calaba en los huesos y le llegaba hasta la columna estremeciéndola y haciéndola pensar que esa era la peor noche que jamás había vivido en muchos años. Recordó tantas noches que había sufrido en silencio desde pequeña, en tantos amores que iban y venían sin razón, recordó entonces por que se había enamorado de su novio: era distinto a los demás; era franco y directo, también solía leer y escribir de una manera muy curiosa, se asemejaba mucho a la cadencia con la que escriben los poetas mas letrados. Sonrió y recordó la risa de ese joven, en su mente sus ojos se abrían con una ternura indescriptible, su amor por el se hizo cada vez mas fuerte.


De nuevo la sombra apareció, pero ella al estar cavilando no se percato de su presencia.


Las investigaciones por parte de Dennis y Ted continuaron hasta el punto de ser su desayuno, su almuerzo, su comida; la razón por la cual despertaban todos los días a buscar información sobre las actividades de esa jovencita, hasta que una tarde recibieron la llamada desesperada de una madre, gritando y clamando por su hija; estaba perdida desde la noche anterior y temía que le sucediese algo. Pero lo peor sobrevino cuando encontraron en el jardín de la casa de la mujer el cuerpo de su hija, tal como había salido el día anterior, solamente que con unas rosas en sus brazos y maquillada toscamente por manos poco expertas. La imagen era desoladora, una belleza tal no podría existir en la faz de la tierra, y menos poder ser admirada por única vez desde una perspectiva tan profunda como la muerte.


Para Dennis fue impactante, la muchacha vivía cerca de él, siempre había sido reconocida como una de las mujeres más cándidas y amorosas del pueblo, pero jamás por su belleza o inteligencia. Era trágico saber que ella no iba a fundar su escuelita para niños pobres, y que mucho menos iba a tener una familia, unos hijos, una vida plena. Una nueva pista había surgido: vivía cerca, ya que sabia cual era su casa exactamente, se podría llegar a pensar que en un pueblo tan pequeño cualquiera sabría donde vivía, pero era poco común verla y mucho menos hablar con ella. Un gran acercamiento para los investigadores.


El viento soplaba fuertemente cuando un olor a nardos invadió el aire La noche se hacia cada vez mas oscura y el cielo amenazaba con enviar una fuerte tormenta, inclemente y voraz. Faltaba muy poco para llegar a casa de su amado cuando unos pasos la distrajeron de su objetivo. La tranquilidad se esfumó mas rápido de lo creyó y un nuevo miedo invadió su cuerpo. Trato de moverse pero no podía, estaba aterrorizada. De un momento a otro un corpulento hombre apareció al frente de ella, con una sonrisa peculiar y un brillo en los ojos que creyó reconocer.


Ted seguía pensando en estrategias para capturar a ese asesino que ya cobraba la vida de dos de las mujeres más respetables del pueblo. Súbitamente golpearon su puerta con impaciencia. Abrió apuradamente, toda su casa era un caos y vio como una mujer menuda entraba tempestivamente por la puerta, sin ni siquiera preguntar. Se tiro contra una silla y empezó a llorar con desespero.


– No puede pasar esto Ted -dijo con una voz temblorosa- tengo miedo de que algo te suceda.


– Tranquilízate, todo va a estar bien. Acto seguido la abrazo y siguieron así por horas.


En la noche Dennis llego a la casa de Ted, dialogaron sobre el caso y cenaron juntos. Ted noto que las arrugas surcaban profundamente la frente de su compañero, y que el dolor estaba presente en sus ojos. Después de mucho pensar en el caso, tomaron un licor barato que había en un estante; Dennis comenzó a hablar más de lo necesario y término por dormirse borracho.


Ted pensó en todo lo que le había dicho esa noche Dennis, era alguien herido.


Fue interrumpido por un golpe seco en la puerta, unos oficiales llegaban a su casa con noticias de una nueva muerte, esta mas desconcertante que la anterior. Una joven de nuevo, con el mismo patrón: Juiciosa, no muy bella pero si recatada. Ella había sido brutalmente golpeada antes de morir ahorcada con una bufanda de seda. Tenía en sus manos frías y endurecidas por la muerte, un ramo de rosas recién cortadas.


El viento soplo de nuevo con una fuerza renovada, la mujer reacciono y sin saber ni como ni cuando se encontró corriendo en dirección de la casa de su novio. Corría tanto como podía pero lo veía cada vez mas cerca, temía morir en ese preciso momento. No podía hacerlo. Grito, su voz no salía, lloraba de la angustia y solo pensaba en ver sus ojos, al menos por última vez.


Ted sorprendido observo a su compañero, tumbado sobre la mesa y hundido en su dolor. Era lastimoso saber que existía alguien así. Se apresuro y tomo su chaqueta, salió corriendo y pensando en las palabras de su compañero: “... Las mujeres por buenas que sean, jamás te harán bien, recuerda eso hijo; a mi la mejor mujer del mundo me abandono, y ahora soy un pobre diablo... no merece el perdón de Dios...”. Un escalofrío recorrió su espalda y miro por ultima vez su hogar antes de partir.


La joven al igual que las otras estaba indescriptiblemente bella. Pero muerta.


Ted regreso desconsolado a su casa, tomo café y espero a que Dennis despertara, le conto lo que había sucedido e inmediatamente, como por acto sobrenatural, Dennis salió corriendo con una agilidad impresionante a pesar de ser tan corpulento. Observo la escena del crimen con tanto pesar, que se podría decir que era algo sublime y honesto.


La joven corría cada vez más rápido, y por fin logro ver las luces del hogar de su amor.


Ted pensó toda la tarde, peleo con todos aquellos a quienes amaba, este caso lo estaba destruyendo, mientras tanto Dennis escribía a su lado, estaban desconcertados, una sonrisa atravesó su rostro y se marcho. Ted estaba enloquecido con esa situación, Dennis ya no comía casi. Pero en la mente de Ted surgió una posibilidad, atemorizado salió hasta la puerta en busca de Dennis, el cual ya había desaparecido. Tomo un poco de café y su abrigo. Salió corriendo por la puerta.


Antes de llegar a la casa de su novio, la mujer gritaba desconsolada. Repentinamente unos brazos la sostuvieron con amor y la protegieron, su amado había vuelto por ella, ya no tenia miedo, estaba bien a su lado. El joven grito con firme voz:


–Dennis Nilsen, queda arrestado por el asesinato de 3 jóvenes y la tentativa de uno más.


La sonrisa del hombre macabro brillo en la oscuridad: –Muy bien Ted, pero nadie te creerá, soy el policía mas importante de este pueblo- mientras decía esto se acercaba a Ted y su novia que abrazados temblaban del miedo- vamos pequeño, sabes que no tienes oportunidad.


–Aléjate o disparo –grito Ted sacando un arma- sabes que no te temo.


–Por favor!! Arruinaras tu vida así??? Mejor deja ese revolver en el piso y te dejare libre, con la condición de que nadie puede saber de mis crímenes.


–Sera solo un muerto mas –replico Ted- y a nadie le importara, cierto señor inspector? En un momento de confusión disparo el arma; temblando dejo el arma en el suelo y abrazo a la joven.


Un calor invadió el cuerpo de Dennis, y cuando lo noto había sido herido de muerte en su corazón, cayó secamente sobre el pavimento y mirando al cielo dijo en su agonía: – ¿Así he de terminar amor mío? ¿Como un número más en la lista de muertos violentamente?; ¿era esto lo que me esperaba al final en realidad? Miro a Ted, su última lagrima surco profundamente un camino en su rostro, sonrió como despedida y suspiro por última vez.

El pianista

En la fiesta había muy pocas personas, unas cuantas hablaban, otros comían hasta el hastío. El resto se habían dormido ebrios o se habían al notar que la tensión reinaba en la estancia.
Unos músicos continuaban con su trabajo, y trataban en vano de alegrar el ambiente y así ganar unas cuantas monedas de oro de más.
Mientras tanto estaba sentada, observando decepcionada la pobre escena. Dentro de poco sería hora de partir y hasta el momento nada me había interesado. Ataviada con un corsé y un vestido muy engorroso, me escondía detrás de mi máscara de mariposa y buscaba respuestas donde no las había, buscaba algo de diversión. Pero en ese lugar se nos había olvidado lo que era la alegría.
Pronto cambiaron de ritmo los músicos anunciando así que la parte más suave de la noche había llegado. Di por sentado que la fiesta terminaría en una hora o dos.
Para poder amenisar el momento incluyeron a un pianista, por sus ropajes se notaba que era muy joven y su corta estatura se me antojo extranjera.
Se acomodó en una esquina y estiró sus dedos con delicadeza. Entró en la canción súbitamente, pero con una habilidad magistral cambió las sensaciones transmitidas.
Distraídamente miré a mi alrededor, buscando algo con lo cual entretenerme, pero nada logro satisfacer mis ansias de distraerme.

Pero su magia era imparable.
Sus dedos se movían al ritmo de un compás diestramente compuesto por él. Con un sólo acorde, una nota en el momento adecuado y con un preludio excepcional, logró  captar toda mi atención.
En ese momento me miraba directamente, y no se distraía ni un segundo de mi rostro, oculto tras una patética máscara. Me sonrojé al notar su interés en mí, pero traté en vano de hacerme la interesante y voltear hacia otro lado. Pero era como si me tuviera hipnotizada, no podía dejar de mirarlo a los ojos, había en ellos una profundidad misteriosa.
Eso era, el misterio en él me cautivó.
Terminó la pieza y al fin pude quitarle la mirada. Pero su imagen viva me carcomía. Quería ver de nuevo sus ojos, poder ver esa profundidad, sumergirme en ese mar de incertidumbre y misterio.

La fiesta había terminado.
Caminé parsimoniosamente hacia mi habitación. Tomé un libro y comencé a hojear; Pero él estaba ahí, impidiéndome leer en paz.
Sentí unos pasos por el pasillo y pensé que era mi madre, de nuevo a molestarme por leer a esas horas. Sería mejor quitarle el seguro a la puerta.
Luego de hacerlo me recosté de nuevo en mi cama, pero seguía sin poder leer, su imagen carcomía mis sentidos.
Una sombra se dibujó en el quicio del cuarto y sobresaltada miré en esa dirección. Para encontrarme con sus ojos penetrantes... Esa mirada me encantaba.
Rió sardónicamente y sin invitación alguna entró en mi habitación. EStaba nerviosa, sentía como temblaban mis piernas y súbitamente perdí la voz. No sabía si era espanto... o timidez.
Se acercó a la cama y me paré de un salto, no sabía que pretendía hacer. Se sentó en donde yo solía estar y tomó el libro.
Lo examinó atentamente, lo hojeó y se detuvo en una parte. Me señaló. Pedía que lo leyera.
Recibí el libro. Decía "... No tenía por que temer. Desde antes ya la amaba, con tanta pasión y ternura, que nunca se imaginó poder dejar salir..."
Levanté mi mirada para encontrarme con la cama vacía y la puerta cerrada. No estaba. ¿A donde había ido?.
Un brazo me tomó por la cintura y me oprimió contra su pecho. Él estaba detrás de mi y no percibí ningún movimiento. Luego me levantó y corrió hacia la ventana. Salimos disparados al vacío, pero no temía. Me sentía extrañamente bien, recordé inmediatamente que estábamos en un tercer piso, Pero para cuando iba a gritar ya estaba parada y él me tomaba de la mano. Salió corriendo disparado por una entrada del bosque y me llevó consigo.
El pianista me raptó.