Pasa, toma asiento.
Te ofrezco el café o té de tu preferencia, si quieres licor tengo un alijo escondido entre las sábanas.

No te asustes, no corras. Sólo quiero algo de compañía.
Ven, hablaremos sobre lo que pienso de la vida, sobre lo que sientes al respirar y el dolor para dormir.
Te estaba esperando desde hace mucho tiempo.



Notturno sulla morte

Notturno sulla morte
Blekotakra (http://blekotakra.deviantart.com) estaba detrás del lente.

miércoles, 27 de enero de 2010

El pianista

En la fiesta había muy pocas personas, unas cuantas hablaban, otros comían hasta el hastío. El resto se habían dormido ebrios o se habían al notar que la tensión reinaba en la estancia.
Unos músicos continuaban con su trabajo, y trataban en vano de alegrar el ambiente y así ganar unas cuantas monedas de oro de más.
Mientras tanto estaba sentada, observando decepcionada la pobre escena. Dentro de poco sería hora de partir y hasta el momento nada me había interesado. Ataviada con un corsé y un vestido muy engorroso, me escondía detrás de mi máscara de mariposa y buscaba respuestas donde no las había, buscaba algo de diversión. Pero en ese lugar se nos había olvidado lo que era la alegría.
Pronto cambiaron de ritmo los músicos anunciando así que la parte más suave de la noche había llegado. Di por sentado que la fiesta terminaría en una hora o dos.
Para poder amenisar el momento incluyeron a un pianista, por sus ropajes se notaba que era muy joven y su corta estatura se me antojo extranjera.
Se acomodó en una esquina y estiró sus dedos con delicadeza. Entró en la canción súbitamente, pero con una habilidad magistral cambió las sensaciones transmitidas.
Distraídamente miré a mi alrededor, buscando algo con lo cual entretenerme, pero nada logro satisfacer mis ansias de distraerme.

Pero su magia era imparable.
Sus dedos se movían al ritmo de un compás diestramente compuesto por él. Con un sólo acorde, una nota en el momento adecuado y con un preludio excepcional, logró  captar toda mi atención.
En ese momento me miraba directamente, y no se distraía ni un segundo de mi rostro, oculto tras una patética máscara. Me sonrojé al notar su interés en mí, pero traté en vano de hacerme la interesante y voltear hacia otro lado. Pero era como si me tuviera hipnotizada, no podía dejar de mirarlo a los ojos, había en ellos una profundidad misteriosa.
Eso era, el misterio en él me cautivó.
Terminó la pieza y al fin pude quitarle la mirada. Pero su imagen viva me carcomía. Quería ver de nuevo sus ojos, poder ver esa profundidad, sumergirme en ese mar de incertidumbre y misterio.

La fiesta había terminado.
Caminé parsimoniosamente hacia mi habitación. Tomé un libro y comencé a hojear; Pero él estaba ahí, impidiéndome leer en paz.
Sentí unos pasos por el pasillo y pensé que era mi madre, de nuevo a molestarme por leer a esas horas. Sería mejor quitarle el seguro a la puerta.
Luego de hacerlo me recosté de nuevo en mi cama, pero seguía sin poder leer, su imagen carcomía mis sentidos.
Una sombra se dibujó en el quicio del cuarto y sobresaltada miré en esa dirección. Para encontrarme con sus ojos penetrantes... Esa mirada me encantaba.
Rió sardónicamente y sin invitación alguna entró en mi habitación. EStaba nerviosa, sentía como temblaban mis piernas y súbitamente perdí la voz. No sabía si era espanto... o timidez.
Se acercó a la cama y me paré de un salto, no sabía que pretendía hacer. Se sentó en donde yo solía estar y tomó el libro.
Lo examinó atentamente, lo hojeó y se detuvo en una parte. Me señaló. Pedía que lo leyera.
Recibí el libro. Decía "... No tenía por que temer. Desde antes ya la amaba, con tanta pasión y ternura, que nunca se imaginó poder dejar salir..."
Levanté mi mirada para encontrarme con la cama vacía y la puerta cerrada. No estaba. ¿A donde había ido?.
Un brazo me tomó por la cintura y me oprimió contra su pecho. Él estaba detrás de mi y no percibí ningún movimiento. Luego me levantó y corrió hacia la ventana. Salimos disparados al vacío, pero no temía. Me sentía extrañamente bien, recordé inmediatamente que estábamos en un tercer piso, Pero para cuando iba a gritar ya estaba parada y él me tomaba de la mano. Salió corriendo disparado por una entrada del bosque y me llevó consigo.
El pianista me raptó.

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderBorrar
  2. O.O
    Por fin sigues TU blog!!!!
    xD y te juró que será una hermosa experiencia leerte... lo sé..
    Te amo niño...
    Gracias

    ResponderBorrar

¿Qué piensas?