Acurrucada contra un árbol descanso. Corrimos demasiado y aún no puedo respirar tranquilamente. Por mi mente viajaban a toda velocidad las imágenes del apresurado recorrido y noto que no sé su nombre, ni por qué estaba haciendo eso.
-¿Quién eres?- pregunté con voz temblorosa.
-Alguien más- respondió distraídamente. Luego dirigió su mirada a la luna. Su rostro se veía hermoso bajo la luz tenue que ésta nos daba.
-¿Por qué me raptas?- Me sentía un poco más cómoda al hablar con él.
Me miró con ojos de incertidumbre, parpadeó dos veces y respondió impactado: -¿Raptarte? No he hecho algo así. No gritaste, no opusiste resistencia alguna. Te invité y tú te dejaste llevar.- Luego sonrió y dejó al descubierto una hilera de dientes tan blancos como las perlas. Eran perfectos.
Por el calor que sentí en mi rostro supe que estaba sonrosada. La pena me carcomía. Orgullosamente me levanté y con aires de grandeza caminé frente a él. Me detuve y lo miré como buscando algo que me diera una mínima seña de su lugar de procedencia, o algo similar. Nada. Un lienso en blanco me hubiera dado más información que sus frías expresiones.
Poco a poco me acerqué a su rosto buscando algo, sinceramente no sé qué. Al hacerlo me tomó apresuradamente entre sus brazos de nuevo y me sujetó contra un árbol. Susurró a mi oído, y al hacerlo me puse muy nerviosa. Me gustaba tanto que era imposible que mi cuerpo lo escondiera, simplemente no podía evitar sentir eso por un extraño.
Lo extraño siempre me tentaba, me hacía sentir viva y bien.
Dijo suavemente: -No hables, hay alguien cerca.
Mis piernas temblaban y eso era obvio. Sonrió. Esa sonrisa me encantaba, me derretía suavemente y hacía que cada céllula de mi cuerpo tratara de explotar. Simplemente su misterio lo hacía irremediablemente atractivo para mí.
En ese momento noté que había estado ciega y sorda en toda mi vida. Mis sentidos se agudizaron y logré ver cada cosa que pasaba a nuestro alrededor, cada rama, cada sombra, la luna alumbrado un claro a lo lejos. Escuchaba a la perfección los latidos de su corazón, los latidos de mi corazón, el río que corría sereno al lado de mi casa... luego escuché una rama crujir. ¿Cómo pudo escucharla mientras hablabamos?.
Una sombra pasó al frente de nosotros y deseé gritar, pero su mano me lo impedía. Noté que todos los músculos de su cuerpo estaban tensionados y así lograba que no nos vieran. Era díficil vernos en ese lugar y menos contra un árbol tan grande y sin un mínimo movimiento. Me sentí segura a su lado, como si sus brazos fuesen la más fuerte fortaleza, como si sus piernas fuesen la mejor cama.
Ahora era más que mi pianista. Era mi guerrero, mi ángel guardián.
Gracias a la luna puder ver que la sombra era mi padre. El temor llenó mi corazón, pero me abrazó más fuerte cada vez que me movía e hizo que me sintiera fuerte y segura.
Sigilosamente caminamos lejos de él y nos escudamos tras otro árbol y me abrazó tan fuertemente que pensé que mis huesos iban a sucumbir a su fuerza. ¿Cómo era tan delicado y tan tosco a la vez?.
Nuevamente sonrió, encantandome con su sonrisa, una sonrisa torcida, de un maniaco que me rapta y envuelve en un velo de seducción. No puedo negarlo, me encanta mi raptor.
Estando acurrucada en su pecho, olvidando el mundo, pasada menos de una hora desde que lo vi en la sala de mi casa, aún raptada (con mi consentimiento o no, sinceramente no me importa), me doy cuenta de que amo enloquecidamente a éste misterioso hombre, al pianista que me raptó.
Ya no le temo a un secuestro, pero solamente si es con él.
Pasa, toma asiento.
Te ofrezco el café o té de tu preferencia, si quieres licor tengo un alijo escondido entre las sábanas.
No te asustes, no corras. Sólo quiero algo de compañía.
Ven, hablaremos sobre lo que pienso de la vida, sobre lo que sientes al respirar y el dolor para dormir.
Te estaba esperando desde hace mucho tiempo.
sábado, 30 de enero de 2010
miércoles, 27 de enero de 2010
El hombre de mis sueños
Los sueños son espacios que el hombre concibe para descansar, para ver el mundo a su manera y para tener una libertad propia y total de expresarse. Es el único modo en que no es callado por alguien más con sus opiniones que no tienen nada que ver con las de todo el mundo, y que por el simple hecho de tener más dinero o más poder podían acallar las voces de los desprotegidos y los que no podían compararse con ellos. Por eso este es el medio en que quiero comunicarles algo: en verdad los sueños se hacen realidad.
Si, no es ningún precepto de la filosofía, ni una idea de un hippie o algo similar, solamente es una verdad que me permitiré explicar ampliamente:
Soy un hombre de sueños, pero no solo de aspiraciones, sino de sueños de dormir, de historias inventadas por mí mente basadas en el mundo en el que vivo.
Así comienza esta historia, con un sueño. En esa época recordaba un lugar que visitábamos mucho mi familia y yo, una pequeña villa vaquera en la que teníamos el placer o la desdicha de ver cómo eran las vidas en el viejo oeste, recuerdo los rostros de mis padres emocionados, pero mis hermanos y yo esperando algo más, un poco de diversión y emoción.
Esa noche pensé en este lugar, pero en su época inicial, en su época de mayor esplendor, soñé con este sitio. En mi sueño entré a un bar. Unas chicas bailaban y mostraban sus cuerpos perfectos al público adulto, una pequeña me llamo la atención, pero luego la olvide.
Un hombre corpulento, moreno, de aspecto muy trabajador pero rudo se acerco a mí:
—Es usted nuevo ¿verdad?
—lo soy —respondí con voz temblorosa—
—pues bien, bienvenido... jajajajajaja —rió tontamente—
—soy sir Edwards, este es mi lugar de trabajo, yo manejo todo este bar, aunque te confieso que ya el trabajo no me interesa mucho, deseo escapar de este lugar.
Tome toda la noche con este curioso hombre y quedamos en vernos a la otra noche
Después de un día muy largo, después de mucho trabajo decidí dormir, y a mí volvieron todos estos sueños de la época del lejano oeste... me encontré de nuevo con sir Edwards... esta vez me saludó muy efusivamente y después de hablar un rato me dijo:
— ¿sabes? Me caes bien. Te contaré. Todos nosotros estamos aprisionados aquí por un hombre llamado Thoemphony, el sólo quiere tenernos aquí para ejercer su reinado de poder y de terror. Las puertas del pueblo están cerradas, ven acompáñame y te lo mostrare.
Silenciosamente seguí a este hombre que jamás en mi vida había tratado completamente, pero que algo en el me había hecho confiar en todo lo que me decía. Al fin y al cabo esto era un sueño.
A la salida del pueblo unas verjas de al menos 3 metros de alto taponaban cualquier oportunidad de vivir lejos de allí
— ¿ves? Este hombre quiere aprisionarnos, no nos deja vivir bien. Hoy y todos los días salto para ver el mundo a nuestro alrededor, y lo he visto, poco a poco lo he observado... es lindo y me he enamorado también, de una joven que esta libre como el viento que respiramos.
Me dio lastima, tomamos un poco de vino, luego whisky y después me fui hacia mi mundo real.
Desperté como con un poco de resaca pero igual fui a mi trabajo.
Al llegar a mi casa dormí profundamente y de nuevo me vi en este lugar de mis sueños...
Esta vez todo estaba cerrado, no entendía el porqué, pero intenté hacerlo. Esperé y sólo sir. Edwards salió. Hablamos largo y tendido, hasta que el curioso personaje me dijo:
—puedes ayudarme?
—con qué? – pregunté muy curioso—
—para poder escapar de este lugar tan horrible. Tú tienes una imaginación de afuera, tienes posibilidades de pensar y de planear algo. Ayúdame por favor.
—Lo pensare—conteste muy nervioso— por el momento me iré. Nos vemos luego.
Esa mañana desperté nervioso, sin saber que hacer con mis sueños que nunca controlaba.
Esa noche no dormí, pensé todo el tiempo como ayudarle... la forma mas adecuada debía ser poniéndolo como un gran héroe que podría salvar a ese mundo de la prisión, pero... cómo?
Luego de mucho pensar encontré la forma de hacerlo...
Soñé, dormí placenteramente pero antes de poder llegar a este sueño desperté porque era hora de trabajar.
En la noche soñé de nuevo, soñé con los otros mundos que mi imaginación había creado para mí, para recrearme y hacerme feliz.
Llegue a ese lugar, y allí me encontré con mi amigo. Le conté mi plan y definimos cuando lo íbamos a efectuar. Una semana era el plazo que teníamos para hacer este plan realidad.
Esa semana transcurrió rápidamente y sin ninguna novedad. Mis visitas no se hicieron tan frecuentes y volví a los otros mundos que había dejado olvidados por simple apasionamiento a mi nuevo amigo.
Llegó el día y dormí para poder llegar a ese lugar.
Empezó el plan:
Entré en el banco que funcionaba día y noche y traté de robar todo el dinero que pude... luego sir. Edwards me detuvo antes de que pudiera escapar de este lugar.
En la plaza del pueblo iban a hacer mi juicio. Todos los habitantes de este peculiar pueblo estaban allí.
Primero llegó ese hombre Thoemphony el cual iba a juzgarme. Primero condecoraron a mi amigo y le concedieron un deseo, fuera cual fuera.
Obviamente el pidió su libertad de ese lugar, poder visitar otros mundos y errar por todas partes pero siendo libre.
Concedido. Ahora venia mi parte. Mi juicio.
Todos los habitantes del pueblo votaron y pidieron que me quemaran en la hoguera, pero que primero me torturaran cortándome y lastimándome mucho, todo el cuerpo. Llore, implore que alguien me despertara, que se acabara la pesadilla de una sola vez y que dejara de estar en ese mundo ficticio, pero a la vez real.
Sir. Edwards me miro fijamente. No sabía que hacer, por una parte, tenía mi amistad, y por la otra su libertad tan anhelada... estaba confundido.
Cuando me iban a prender fuego el irrumpió con un caballo y me liberó de todo este karma, hasta que desperté.
No recuerdo nada más.
Pero hoy no desperté, o al menos eso creo por que lo que estoy viendo en mi espejo no puede ser real.
Ayer soñé con él, lo vi como lo quemaban en la hoguera por culpa mía, y yo no hice nada, nada para salvarlo, al fin y al cabo era un sueño... o no?
Al despertar esta mañana lo vi a el, con el rostro y el cuerpo totalmente desfigurados, con muchas quemaduras que supuraban materia, con mucho dolor... Pero con un rostro que jamás en mi vida había visto. Un rostro de rabia, dolor y venganza preparada. Me había amarrado a mi cama para iniciar el ritual
Lo vi con unos ojos de psicópata que jamás pensé verlos en toda mi vida, ni aún en mi vida como policía.
Me tomó por el rostro, me dijo que era muy lindo, y con una navaja, poco a poco, me corto cada centímetro de piel existente en mi cara, cada espacio que había en mi rostro estaba invadido por la sangre que salía de estas heridas. Luego tomo gasolina y me roció con ella, tomo un encendedor y me prendió fuego.
Grité, lloré hasta más no poder... hasta que el se compadeció de mi y apagó el fuego que había cumplido ya su cometido... de un momento a otro el desapareció.
Corrí al baño y vi como mi rostro que solía ser normal y perfecto se había vuelto un remedo de naturaleza, algo que ni siquiera tenia forma.
Desee soñar, verlo y decirle todo lo que se merecía.
Lo hice, dormí y soñé con el, pero el problema es que ya llevo 1 semana soñando y no he parado... aún me pregunto que habrá pasado conmigo, por qué no podré escapar de aquí, pero por el momento solo espero curarme de esto que tengo en mi, de un rostro desfigurado por un sueño que se hizo realidad.
Y este es el sueño al que me refiero, no mis ideales ni aspiraciones, si no mi sueño, el maldito sueño que hoy me tiene atrapado en un pueblo del que tampoco puedo salir, ya que todos, soñadores, queremos hacerlo.
Si, no es ningún precepto de la filosofía, ni una idea de un hippie o algo similar, solamente es una verdad que me permitiré explicar ampliamente:
Soy un hombre de sueños, pero no solo de aspiraciones, sino de sueños de dormir, de historias inventadas por mí mente basadas en el mundo en el que vivo.
Así comienza esta historia, con un sueño. En esa época recordaba un lugar que visitábamos mucho mi familia y yo, una pequeña villa vaquera en la que teníamos el placer o la desdicha de ver cómo eran las vidas en el viejo oeste, recuerdo los rostros de mis padres emocionados, pero mis hermanos y yo esperando algo más, un poco de diversión y emoción.
Esa noche pensé en este lugar, pero en su época inicial, en su época de mayor esplendor, soñé con este sitio. En mi sueño entré a un bar. Unas chicas bailaban y mostraban sus cuerpos perfectos al público adulto, una pequeña me llamo la atención, pero luego la olvide.
Un hombre corpulento, moreno, de aspecto muy trabajador pero rudo se acerco a mí:
—Es usted nuevo ¿verdad?
—lo soy —respondí con voz temblorosa—
—pues bien, bienvenido... jajajajajaja —rió tontamente—
—soy sir Edwards, este es mi lugar de trabajo, yo manejo todo este bar, aunque te confieso que ya el trabajo no me interesa mucho, deseo escapar de este lugar.
Tome toda la noche con este curioso hombre y quedamos en vernos a la otra noche
Después de un día muy largo, después de mucho trabajo decidí dormir, y a mí volvieron todos estos sueños de la época del lejano oeste... me encontré de nuevo con sir Edwards... esta vez me saludó muy efusivamente y después de hablar un rato me dijo:
— ¿sabes? Me caes bien. Te contaré. Todos nosotros estamos aprisionados aquí por un hombre llamado Thoemphony, el sólo quiere tenernos aquí para ejercer su reinado de poder y de terror. Las puertas del pueblo están cerradas, ven acompáñame y te lo mostrare.
Silenciosamente seguí a este hombre que jamás en mi vida había tratado completamente, pero que algo en el me había hecho confiar en todo lo que me decía. Al fin y al cabo esto era un sueño.
A la salida del pueblo unas verjas de al menos 3 metros de alto taponaban cualquier oportunidad de vivir lejos de allí
— ¿ves? Este hombre quiere aprisionarnos, no nos deja vivir bien. Hoy y todos los días salto para ver el mundo a nuestro alrededor, y lo he visto, poco a poco lo he observado... es lindo y me he enamorado también, de una joven que esta libre como el viento que respiramos.
Me dio lastima, tomamos un poco de vino, luego whisky y después me fui hacia mi mundo real.
Desperté como con un poco de resaca pero igual fui a mi trabajo.
Al llegar a mi casa dormí profundamente y de nuevo me vi en este lugar de mis sueños...
Esta vez todo estaba cerrado, no entendía el porqué, pero intenté hacerlo. Esperé y sólo sir. Edwards salió. Hablamos largo y tendido, hasta que el curioso personaje me dijo:
—puedes ayudarme?
—con qué? – pregunté muy curioso—
—para poder escapar de este lugar tan horrible. Tú tienes una imaginación de afuera, tienes posibilidades de pensar y de planear algo. Ayúdame por favor.
—Lo pensare—conteste muy nervioso— por el momento me iré. Nos vemos luego.
Esa mañana desperté nervioso, sin saber que hacer con mis sueños que nunca controlaba.
Esa noche no dormí, pensé todo el tiempo como ayudarle... la forma mas adecuada debía ser poniéndolo como un gran héroe que podría salvar a ese mundo de la prisión, pero... cómo?
Luego de mucho pensar encontré la forma de hacerlo...
Soñé, dormí placenteramente pero antes de poder llegar a este sueño desperté porque era hora de trabajar.
En la noche soñé de nuevo, soñé con los otros mundos que mi imaginación había creado para mí, para recrearme y hacerme feliz.
Llegue a ese lugar, y allí me encontré con mi amigo. Le conté mi plan y definimos cuando lo íbamos a efectuar. Una semana era el plazo que teníamos para hacer este plan realidad.
Esa semana transcurrió rápidamente y sin ninguna novedad. Mis visitas no se hicieron tan frecuentes y volví a los otros mundos que había dejado olvidados por simple apasionamiento a mi nuevo amigo.
Llegó el día y dormí para poder llegar a ese lugar.
Empezó el plan:
Entré en el banco que funcionaba día y noche y traté de robar todo el dinero que pude... luego sir. Edwards me detuvo antes de que pudiera escapar de este lugar.
En la plaza del pueblo iban a hacer mi juicio. Todos los habitantes de este peculiar pueblo estaban allí.
Primero llegó ese hombre Thoemphony el cual iba a juzgarme. Primero condecoraron a mi amigo y le concedieron un deseo, fuera cual fuera.
Obviamente el pidió su libertad de ese lugar, poder visitar otros mundos y errar por todas partes pero siendo libre.
Concedido. Ahora venia mi parte. Mi juicio.
Todos los habitantes del pueblo votaron y pidieron que me quemaran en la hoguera, pero que primero me torturaran cortándome y lastimándome mucho, todo el cuerpo. Llore, implore que alguien me despertara, que se acabara la pesadilla de una sola vez y que dejara de estar en ese mundo ficticio, pero a la vez real.
Sir. Edwards me miro fijamente. No sabía que hacer, por una parte, tenía mi amistad, y por la otra su libertad tan anhelada... estaba confundido.
Cuando me iban a prender fuego el irrumpió con un caballo y me liberó de todo este karma, hasta que desperté.
No recuerdo nada más.
Pero hoy no desperté, o al menos eso creo por que lo que estoy viendo en mi espejo no puede ser real.
Ayer soñé con él, lo vi como lo quemaban en la hoguera por culpa mía, y yo no hice nada, nada para salvarlo, al fin y al cabo era un sueño... o no?
Al despertar esta mañana lo vi a el, con el rostro y el cuerpo totalmente desfigurados, con muchas quemaduras que supuraban materia, con mucho dolor... Pero con un rostro que jamás en mi vida había visto. Un rostro de rabia, dolor y venganza preparada. Me había amarrado a mi cama para iniciar el ritual
Lo vi con unos ojos de psicópata que jamás pensé verlos en toda mi vida, ni aún en mi vida como policía.
Me tomó por el rostro, me dijo que era muy lindo, y con una navaja, poco a poco, me corto cada centímetro de piel existente en mi cara, cada espacio que había en mi rostro estaba invadido por la sangre que salía de estas heridas. Luego tomo gasolina y me roció con ella, tomo un encendedor y me prendió fuego.
Grité, lloré hasta más no poder... hasta que el se compadeció de mi y apagó el fuego que había cumplido ya su cometido... de un momento a otro el desapareció.
Corrí al baño y vi como mi rostro que solía ser normal y perfecto se había vuelto un remedo de naturaleza, algo que ni siquiera tenia forma.
Desee soñar, verlo y decirle todo lo que se merecía.
Lo hice, dormí y soñé con el, pero el problema es que ya llevo 1 semana soñando y no he parado... aún me pregunto que habrá pasado conmigo, por qué no podré escapar de aquí, pero por el momento solo espero curarme de esto que tengo en mi, de un rostro desfigurado por un sueño que se hizo realidad.
Y este es el sueño al que me refiero, no mis ideales ni aspiraciones, si no mi sueño, el maldito sueño que hoy me tiene atrapado en un pueblo del que tampoco puedo salir, ya que todos, soñadores, queremos hacerlo.
Sólo un muerto más
Era muy oscura y fría la calle; La respiración de la mujer se aceleraba a medida que caminaba por ese horrible callejón. La conciencia la carcomía; en su mente solamente rondaban pensamientos y preguntas sobre él y sobre lo que le había hecho. ¿Por que le había terminado a su novio?
Un hombre observaba la escena de la pelea de la mujer y su novio en el portón de la casa del joven, recordaba como su mujer lo había abandonado de una manera similar, casi podía escuchar sus reproches y su llanto, sus gritos desesperados y podía sentir de nuevo una llama quemar su interior, lentamente su corazón se comprimía del dolor, una lagrima siguió su camino por el rostro del hombre y labró en su corazón el dolor de una pena: había recordado.
La mujer se sentía mal, dió media vuelta y emprendió su camino de vuelta a los brazos de su amado, solamente esperaba que no estuviera muy mal y que estuviera dispuesto a escucharla y perdonarla; había muchas cosas que decirle y muchas otras que mostrarle. Estaba decidida a volver con él. Mientras caminaba y pensaba una sombra apareció a la lejanía, los nervios se le pusieron de punta, pero al observar detenidamente notó que la sombra caminaba en otra dirección; respiro, al menos no iba a encontrarse con nadie extraño mientras llegaba a la casa del muchacho
En ese pequeño lugar era muy extraño que la policía entrara en acción, todo el condado era tranquilo y muy rara vez habían enfrentamientos o problemas similares. Pero en las últimas semanas habían pasado cosas extrañas, ya que las jóvenes más bellas y juiciosas de la ciudad estaban desapareciendo. Una de ellas, la hija de un tendero, de la cual el nombre nunca revelaron, había sido encontrada muerta, violada; pero al parecer, feliz. Era lo más extraño de ese caso, no había sido asesinada con violencia, si no con amor y ternura, algo muy sádico y pretensioso.
Dennis Nilsen un excelente policía de ese pequeño poblado comenzó a tratar el caso, con la ayuda de un joven de mente ágil y perspicaz llamado Ted Bundy, apodado como “NecroTed” por su aspecto taciturno y un poco vampírico. Sus extrañas costumbres lograban que todos los adolescentes como el se alejaran, y había encontrado un refugio muy placentero y provechoso en los libros mas extraños que jamás se podrían encontrar en la biblioteca del pueblo.
Luego de unas horas del hallazgo de la joven muerta, se encontraban en la escena del crimen Dennis y Ted indagando sobre que le habría podido suceder. Notaron que la persona que había hecho tal atrocidad era muy condescendiente y tierna, pero... ¿Cómo alguien así puede existir? ¿Capaz de asesinar a una jovencita y a la vez de tratarla bien?
La mujer caminaba muy rápido, no se detenía ni siquiera a respirar, a pesar de que estaba sufriendo de un ataque de asma demasiado fuerte. Sentía que el frio le calaba en los huesos y le llegaba hasta la columna estremeciéndola y haciéndola pensar que esa era la peor noche que jamás había vivido en muchos años. Recordó tantas noches que había sufrido en silencio desde pequeña, en tantos amores que iban y venían sin razón, recordó entonces por que se había enamorado de su novio: era distinto a los demás; era franco y directo, también solía leer y escribir de una manera muy curiosa, se asemejaba mucho a la cadencia con la que escriben los poetas mas letrados. Sonrió y recordó la risa de ese joven, en su mente sus ojos se abrían con una ternura indescriptible, su amor por el se hizo cada vez mas fuerte.
De nuevo la sombra apareció, pero ella al estar cavilando no se percato de su presencia.
Las investigaciones por parte de Dennis y Ted continuaron hasta el punto de ser su desayuno, su almuerzo, su comida; la razón por la cual despertaban todos los días a buscar información sobre las actividades de esa jovencita, hasta que una tarde recibieron la llamada desesperada de una madre, gritando y clamando por su hija; estaba perdida desde la noche anterior y temía que le sucediese algo. Pero lo peor sobrevino cuando encontraron en el jardín de la casa de la mujer el cuerpo de su hija, tal como había salido el día anterior, solamente que con unas rosas en sus brazos y maquillada toscamente por manos poco expertas. La imagen era desoladora, una belleza tal no podría existir en la faz de la tierra, y menos poder ser admirada por única vez desde una perspectiva tan profunda como la muerte.
Para Dennis fue impactante, la muchacha vivía cerca de él, siempre había sido reconocida como una de las mujeres más cándidas y amorosas del pueblo, pero jamás por su belleza o inteligencia. Era trágico saber que ella no iba a fundar su escuelita para niños pobres, y que mucho menos iba a tener una familia, unos hijos, una vida plena. Una nueva pista había surgido: vivía cerca, ya que sabia cual era su casa exactamente, se podría llegar a pensar que en un pueblo tan pequeño cualquiera sabría donde vivía, pero era poco común verla y mucho menos hablar con ella. Un gran acercamiento para los investigadores.
El viento soplaba fuertemente cuando un olor a nardos invadió el aire La noche se hacia cada vez mas oscura y el cielo amenazaba con enviar una fuerte tormenta, inclemente y voraz. Faltaba muy poco para llegar a casa de su amado cuando unos pasos la distrajeron de su objetivo. La tranquilidad se esfumó mas rápido de lo creyó y un nuevo miedo invadió su cuerpo. Trato de moverse pero no podía, estaba aterrorizada. De un momento a otro un corpulento hombre apareció al frente de ella, con una sonrisa peculiar y un brillo en los ojos que creyó reconocer.
Ted seguía pensando en estrategias para capturar a ese asesino que ya cobraba la vida de dos de las mujeres más respetables del pueblo. Súbitamente golpearon su puerta con impaciencia. Abrió apuradamente, toda su casa era un caos y vio como una mujer menuda entraba tempestivamente por la puerta, sin ni siquiera preguntar. Se tiro contra una silla y empezó a llorar con desespero.
– No puede pasar esto Ted -dijo con una voz temblorosa- tengo miedo de que algo te suceda.
– Tranquilízate, todo va a estar bien. Acto seguido la abrazo y siguieron así por horas.
En la noche Dennis llego a la casa de Ted, dialogaron sobre el caso y cenaron juntos. Ted noto que las arrugas surcaban profundamente la frente de su compañero, y que el dolor estaba presente en sus ojos. Después de mucho pensar en el caso, tomaron un licor barato que había en un estante; Dennis comenzó a hablar más de lo necesario y término por dormirse borracho.
Ted pensó en todo lo que le había dicho esa noche Dennis, era alguien herido.
Fue interrumpido por un golpe seco en la puerta, unos oficiales llegaban a su casa con noticias de una nueva muerte, esta mas desconcertante que la anterior. Una joven de nuevo, con el mismo patrón: Juiciosa, no muy bella pero si recatada. Ella había sido brutalmente golpeada antes de morir ahorcada con una bufanda de seda. Tenía en sus manos frías y endurecidas por la muerte, un ramo de rosas recién cortadas.
El viento soplo de nuevo con una fuerza renovada, la mujer reacciono y sin saber ni como ni cuando se encontró corriendo en dirección de la casa de su novio. Corría tanto como podía pero lo veía cada vez mas cerca, temía morir en ese preciso momento. No podía hacerlo. Grito, su voz no salía, lloraba de la angustia y solo pensaba en ver sus ojos, al menos por última vez.
Ted sorprendido observo a su compañero, tumbado sobre la mesa y hundido en su dolor. Era lastimoso saber que existía alguien así. Se apresuro y tomo su chaqueta, salió corriendo y pensando en las palabras de su compañero: “... Las mujeres por buenas que sean, jamás te harán bien, recuerda eso hijo; a mi la mejor mujer del mundo me abandono, y ahora soy un pobre diablo... no merece el perdón de Dios...”. Un escalofrío recorrió su espalda y miro por ultima vez su hogar antes de partir.
La joven al igual que las otras estaba indescriptiblemente bella. Pero muerta.
Ted regreso desconsolado a su casa, tomo café y espero a que Dennis despertara, le conto lo que había sucedido e inmediatamente, como por acto sobrenatural, Dennis salió corriendo con una agilidad impresionante a pesar de ser tan corpulento. Observo la escena del crimen con tanto pesar, que se podría decir que era algo sublime y honesto.
La joven corría cada vez más rápido, y por fin logro ver las luces del hogar de su amor.
Ted pensó toda la tarde, peleo con todos aquellos a quienes amaba, este caso lo estaba destruyendo, mientras tanto Dennis escribía a su lado, estaban desconcertados, una sonrisa atravesó su rostro y se marcho. Ted estaba enloquecido con esa situación, Dennis ya no comía casi. Pero en la mente de Ted surgió una posibilidad, atemorizado salió hasta la puerta en busca de Dennis, el cual ya había desaparecido. Tomo un poco de café y su abrigo. Salió corriendo por la puerta.
Antes de llegar a la casa de su novio, la mujer gritaba desconsolada. Repentinamente unos brazos la sostuvieron con amor y la protegieron, su amado había vuelto por ella, ya no tenia miedo, estaba bien a su lado. El joven grito con firme voz:
–Dennis Nilsen, queda arrestado por el asesinato de 3 jóvenes y la tentativa de uno más.
La sonrisa del hombre macabro brillo en la oscuridad: –Muy bien Ted, pero nadie te creerá, soy el policía mas importante de este pueblo- mientras decía esto se acercaba a Ted y su novia que abrazados temblaban del miedo- vamos pequeño, sabes que no tienes oportunidad.
–Aléjate o disparo –grito Ted sacando un arma- sabes que no te temo.
–Por favor!! Arruinaras tu vida así??? Mejor deja ese revolver en el piso y te dejare libre, con la condición de que nadie puede saber de mis crímenes.
–Sera solo un muerto mas –replico Ted- y a nadie le importara, cierto señor inspector? En un momento de confusión disparo el arma; temblando dejo el arma en el suelo y abrazo a la joven.
Un calor invadió el cuerpo de Dennis, y cuando lo noto había sido herido de muerte en su corazón, cayó secamente sobre el pavimento y mirando al cielo dijo en su agonía: – ¿Así he de terminar amor mío? ¿Como un número más en la lista de muertos violentamente?; ¿era esto lo que me esperaba al final en realidad? Miro a Ted, su última lagrima surco profundamente un camino en su rostro, sonrió como despedida y suspiro por última vez.
Un hombre observaba la escena de la pelea de la mujer y su novio en el portón de la casa del joven, recordaba como su mujer lo había abandonado de una manera similar, casi podía escuchar sus reproches y su llanto, sus gritos desesperados y podía sentir de nuevo una llama quemar su interior, lentamente su corazón se comprimía del dolor, una lagrima siguió su camino por el rostro del hombre y labró en su corazón el dolor de una pena: había recordado.
La mujer se sentía mal, dió media vuelta y emprendió su camino de vuelta a los brazos de su amado, solamente esperaba que no estuviera muy mal y que estuviera dispuesto a escucharla y perdonarla; había muchas cosas que decirle y muchas otras que mostrarle. Estaba decidida a volver con él. Mientras caminaba y pensaba una sombra apareció a la lejanía, los nervios se le pusieron de punta, pero al observar detenidamente notó que la sombra caminaba en otra dirección; respiro, al menos no iba a encontrarse con nadie extraño mientras llegaba a la casa del muchacho
En ese pequeño lugar era muy extraño que la policía entrara en acción, todo el condado era tranquilo y muy rara vez habían enfrentamientos o problemas similares. Pero en las últimas semanas habían pasado cosas extrañas, ya que las jóvenes más bellas y juiciosas de la ciudad estaban desapareciendo. Una de ellas, la hija de un tendero, de la cual el nombre nunca revelaron, había sido encontrada muerta, violada; pero al parecer, feliz. Era lo más extraño de ese caso, no había sido asesinada con violencia, si no con amor y ternura, algo muy sádico y pretensioso.
Dennis Nilsen un excelente policía de ese pequeño poblado comenzó a tratar el caso, con la ayuda de un joven de mente ágil y perspicaz llamado Ted Bundy, apodado como “NecroTed” por su aspecto taciturno y un poco vampírico. Sus extrañas costumbres lograban que todos los adolescentes como el se alejaran, y había encontrado un refugio muy placentero y provechoso en los libros mas extraños que jamás se podrían encontrar en la biblioteca del pueblo.
Luego de unas horas del hallazgo de la joven muerta, se encontraban en la escena del crimen Dennis y Ted indagando sobre que le habría podido suceder. Notaron que la persona que había hecho tal atrocidad era muy condescendiente y tierna, pero... ¿Cómo alguien así puede existir? ¿Capaz de asesinar a una jovencita y a la vez de tratarla bien?
La mujer caminaba muy rápido, no se detenía ni siquiera a respirar, a pesar de que estaba sufriendo de un ataque de asma demasiado fuerte. Sentía que el frio le calaba en los huesos y le llegaba hasta la columna estremeciéndola y haciéndola pensar que esa era la peor noche que jamás había vivido en muchos años. Recordó tantas noches que había sufrido en silencio desde pequeña, en tantos amores que iban y venían sin razón, recordó entonces por que se había enamorado de su novio: era distinto a los demás; era franco y directo, también solía leer y escribir de una manera muy curiosa, se asemejaba mucho a la cadencia con la que escriben los poetas mas letrados. Sonrió y recordó la risa de ese joven, en su mente sus ojos se abrían con una ternura indescriptible, su amor por el se hizo cada vez mas fuerte.
De nuevo la sombra apareció, pero ella al estar cavilando no se percato de su presencia.
Las investigaciones por parte de Dennis y Ted continuaron hasta el punto de ser su desayuno, su almuerzo, su comida; la razón por la cual despertaban todos los días a buscar información sobre las actividades de esa jovencita, hasta que una tarde recibieron la llamada desesperada de una madre, gritando y clamando por su hija; estaba perdida desde la noche anterior y temía que le sucediese algo. Pero lo peor sobrevino cuando encontraron en el jardín de la casa de la mujer el cuerpo de su hija, tal como había salido el día anterior, solamente que con unas rosas en sus brazos y maquillada toscamente por manos poco expertas. La imagen era desoladora, una belleza tal no podría existir en la faz de la tierra, y menos poder ser admirada por única vez desde una perspectiva tan profunda como la muerte.
Para Dennis fue impactante, la muchacha vivía cerca de él, siempre había sido reconocida como una de las mujeres más cándidas y amorosas del pueblo, pero jamás por su belleza o inteligencia. Era trágico saber que ella no iba a fundar su escuelita para niños pobres, y que mucho menos iba a tener una familia, unos hijos, una vida plena. Una nueva pista había surgido: vivía cerca, ya que sabia cual era su casa exactamente, se podría llegar a pensar que en un pueblo tan pequeño cualquiera sabría donde vivía, pero era poco común verla y mucho menos hablar con ella. Un gran acercamiento para los investigadores.
El viento soplaba fuertemente cuando un olor a nardos invadió el aire La noche se hacia cada vez mas oscura y el cielo amenazaba con enviar una fuerte tormenta, inclemente y voraz. Faltaba muy poco para llegar a casa de su amado cuando unos pasos la distrajeron de su objetivo. La tranquilidad se esfumó mas rápido de lo creyó y un nuevo miedo invadió su cuerpo. Trato de moverse pero no podía, estaba aterrorizada. De un momento a otro un corpulento hombre apareció al frente de ella, con una sonrisa peculiar y un brillo en los ojos que creyó reconocer.
Ted seguía pensando en estrategias para capturar a ese asesino que ya cobraba la vida de dos de las mujeres más respetables del pueblo. Súbitamente golpearon su puerta con impaciencia. Abrió apuradamente, toda su casa era un caos y vio como una mujer menuda entraba tempestivamente por la puerta, sin ni siquiera preguntar. Se tiro contra una silla y empezó a llorar con desespero.
– No puede pasar esto Ted -dijo con una voz temblorosa- tengo miedo de que algo te suceda.
– Tranquilízate, todo va a estar bien. Acto seguido la abrazo y siguieron así por horas.
En la noche Dennis llego a la casa de Ted, dialogaron sobre el caso y cenaron juntos. Ted noto que las arrugas surcaban profundamente la frente de su compañero, y que el dolor estaba presente en sus ojos. Después de mucho pensar en el caso, tomaron un licor barato que había en un estante; Dennis comenzó a hablar más de lo necesario y término por dormirse borracho.
Ted pensó en todo lo que le había dicho esa noche Dennis, era alguien herido.
Fue interrumpido por un golpe seco en la puerta, unos oficiales llegaban a su casa con noticias de una nueva muerte, esta mas desconcertante que la anterior. Una joven de nuevo, con el mismo patrón: Juiciosa, no muy bella pero si recatada. Ella había sido brutalmente golpeada antes de morir ahorcada con una bufanda de seda. Tenía en sus manos frías y endurecidas por la muerte, un ramo de rosas recién cortadas.
El viento soplo de nuevo con una fuerza renovada, la mujer reacciono y sin saber ni como ni cuando se encontró corriendo en dirección de la casa de su novio. Corría tanto como podía pero lo veía cada vez mas cerca, temía morir en ese preciso momento. No podía hacerlo. Grito, su voz no salía, lloraba de la angustia y solo pensaba en ver sus ojos, al menos por última vez.
Ted sorprendido observo a su compañero, tumbado sobre la mesa y hundido en su dolor. Era lastimoso saber que existía alguien así. Se apresuro y tomo su chaqueta, salió corriendo y pensando en las palabras de su compañero: “... Las mujeres por buenas que sean, jamás te harán bien, recuerda eso hijo; a mi la mejor mujer del mundo me abandono, y ahora soy un pobre diablo... no merece el perdón de Dios...”. Un escalofrío recorrió su espalda y miro por ultima vez su hogar antes de partir.
La joven al igual que las otras estaba indescriptiblemente bella. Pero muerta.
Ted regreso desconsolado a su casa, tomo café y espero a que Dennis despertara, le conto lo que había sucedido e inmediatamente, como por acto sobrenatural, Dennis salió corriendo con una agilidad impresionante a pesar de ser tan corpulento. Observo la escena del crimen con tanto pesar, que se podría decir que era algo sublime y honesto.
La joven corría cada vez más rápido, y por fin logro ver las luces del hogar de su amor.
Ted pensó toda la tarde, peleo con todos aquellos a quienes amaba, este caso lo estaba destruyendo, mientras tanto Dennis escribía a su lado, estaban desconcertados, una sonrisa atravesó su rostro y se marcho. Ted estaba enloquecido con esa situación, Dennis ya no comía casi. Pero en la mente de Ted surgió una posibilidad, atemorizado salió hasta la puerta en busca de Dennis, el cual ya había desaparecido. Tomo un poco de café y su abrigo. Salió corriendo por la puerta.
Antes de llegar a la casa de su novio, la mujer gritaba desconsolada. Repentinamente unos brazos la sostuvieron con amor y la protegieron, su amado había vuelto por ella, ya no tenia miedo, estaba bien a su lado. El joven grito con firme voz:
–Dennis Nilsen, queda arrestado por el asesinato de 3 jóvenes y la tentativa de uno más.
La sonrisa del hombre macabro brillo en la oscuridad: –Muy bien Ted, pero nadie te creerá, soy el policía mas importante de este pueblo- mientras decía esto se acercaba a Ted y su novia que abrazados temblaban del miedo- vamos pequeño, sabes que no tienes oportunidad.
–Aléjate o disparo –grito Ted sacando un arma- sabes que no te temo.
–Por favor!! Arruinaras tu vida así??? Mejor deja ese revolver en el piso y te dejare libre, con la condición de que nadie puede saber de mis crímenes.
–Sera solo un muerto mas –replico Ted- y a nadie le importara, cierto señor inspector? En un momento de confusión disparo el arma; temblando dejo el arma en el suelo y abrazo a la joven.
Un calor invadió el cuerpo de Dennis, y cuando lo noto había sido herido de muerte en su corazón, cayó secamente sobre el pavimento y mirando al cielo dijo en su agonía: – ¿Así he de terminar amor mío? ¿Como un número más en la lista de muertos violentamente?; ¿era esto lo que me esperaba al final en realidad? Miro a Ted, su última lagrima surco profundamente un camino en su rostro, sonrió como despedida y suspiro por última vez.
El pianista
En la fiesta había muy pocas personas, unas cuantas hablaban, otros comían hasta el hastío. El resto se habían dormido ebrios o se habían al notar que la tensión reinaba en la estancia.
Unos músicos continuaban con su trabajo, y trataban en vano de alegrar el ambiente y así ganar unas cuantas monedas de oro de más.
Mientras tanto estaba sentada, observando decepcionada la pobre escena. Dentro de poco sería hora de partir y hasta el momento nada me había interesado. Ataviada con un corsé y un vestido muy engorroso, me escondía detrás de mi máscara de mariposa y buscaba respuestas donde no las había, buscaba algo de diversión. Pero en ese lugar se nos había olvidado lo que era la alegría.
Pronto cambiaron de ritmo los músicos anunciando así que la parte más suave de la noche había llegado. Di por sentado que la fiesta terminaría en una hora o dos.
Para poder amenisar el momento incluyeron a un pianista, por sus ropajes se notaba que era muy joven y su corta estatura se me antojo extranjera.
Se acomodó en una esquina y estiró sus dedos con delicadeza. Entró en la canción súbitamente, pero con una habilidad magistral cambió las sensaciones transmitidas.
Distraídamente miré a mi alrededor, buscando algo con lo cual entretenerme, pero nada logro satisfacer mis ansias de distraerme.
Pero su magia era imparable.
Sus dedos se movían al ritmo de un compás diestramente compuesto por él. Con un sólo acorde, una nota en el momento adecuado y con un preludio excepcional, logró captar toda mi atención.
En ese momento me miraba directamente, y no se distraía ni un segundo de mi rostro, oculto tras una patética máscara. Me sonrojé al notar su interés en mí, pero traté en vano de hacerme la interesante y voltear hacia otro lado. Pero era como si me tuviera hipnotizada, no podía dejar de mirarlo a los ojos, había en ellos una profundidad misteriosa.
Eso era, el misterio en él me cautivó.
Terminó la pieza y al fin pude quitarle la mirada. Pero su imagen viva me carcomía. Quería ver de nuevo sus ojos, poder ver esa profundidad, sumergirme en ese mar de incertidumbre y misterio.
La fiesta había terminado.
Caminé parsimoniosamente hacia mi habitación. Tomé un libro y comencé a hojear; Pero él estaba ahí, impidiéndome leer en paz.
Sentí unos pasos por el pasillo y pensé que era mi madre, de nuevo a molestarme por leer a esas horas. Sería mejor quitarle el seguro a la puerta.
Luego de hacerlo me recosté de nuevo en mi cama, pero seguía sin poder leer, su imagen carcomía mis sentidos.
Una sombra se dibujó en el quicio del cuarto y sobresaltada miré en esa dirección. Para encontrarme con sus ojos penetrantes... Esa mirada me encantaba.
Rió sardónicamente y sin invitación alguna entró en mi habitación. EStaba nerviosa, sentía como temblaban mis piernas y súbitamente perdí la voz. No sabía si era espanto... o timidez.
Se acercó a la cama y me paré de un salto, no sabía que pretendía hacer. Se sentó en donde yo solía estar y tomó el libro.
Lo examinó atentamente, lo hojeó y se detuvo en una parte. Me señaló. Pedía que lo leyera.
Recibí el libro. Decía "... No tenía por que temer. Desde antes ya la amaba, con tanta pasión y ternura, que nunca se imaginó poder dejar salir..."
Levanté mi mirada para encontrarme con la cama vacía y la puerta cerrada. No estaba. ¿A donde había ido?.
Un brazo me tomó por la cintura y me oprimió contra su pecho. Él estaba detrás de mi y no percibí ningún movimiento. Luego me levantó y corrió hacia la ventana. Salimos disparados al vacío, pero no temía. Me sentía extrañamente bien, recordé inmediatamente que estábamos en un tercer piso, Pero para cuando iba a gritar ya estaba parada y él me tomaba de la mano. Salió corriendo disparado por una entrada del bosque y me llevó consigo.
El pianista me raptó.
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