Pasa, toma asiento.
Te ofrezco el café o té de tu preferencia, si quieres licor tengo un alijo escondido entre las sábanas.

No te asustes, no corras. Sólo quiero algo de compañía.
Ven, hablaremos sobre lo que pienso de la vida, sobre lo que sientes al respirar y el dolor para dormir.
Te estaba esperando desde hace mucho tiempo.



Notturno sulla morte

Notturno sulla morte
Blekotakra (http://blekotakra.deviantart.com) estaba detrás del lente.

miércoles, 27 de enero de 2010

Sólo un muerto más

Era muy oscura y fría la calle; La respiración de la mujer se aceleraba a medida que caminaba por ese horrible callejón. La conciencia la carcomía; en su mente solamente rondaban pensamientos y preguntas sobre él y sobre lo que le había hecho. ¿Por que le había terminado a su novio?



Un hombre observaba la escena de la pelea de la mujer y su novio en el portón de la casa del joven, recordaba como su mujer lo había abandonado de una manera similar, casi podía escuchar sus reproches y su llanto, sus gritos desesperados y podía sentir de nuevo una llama quemar su interior, lentamente su corazón se comprimía del dolor, una lagrima siguió su camino por el rostro del hombre y labró en su corazón el dolor de una pena: había recordado.


La mujer se sentía mal, dió media vuelta y emprendió su camino de vuelta a los brazos de su amado, solamente esperaba que no estuviera muy mal y que estuviera dispuesto a escucharla y perdonarla; había muchas cosas que decirle y muchas otras que mostrarle. Estaba decidida a volver con él. Mientras caminaba y pensaba una sombra apareció a la lejanía, los nervios se le pusieron de punta, pero al observar detenidamente notó que la sombra caminaba en otra dirección; respiro, al menos no iba a encontrarse con nadie extraño mientras llegaba a la casa del muchacho


En ese pequeño lugar era muy extraño que la policía entrara en acción, todo el condado era tranquilo y muy rara vez habían enfrentamientos o problemas similares. Pero en las últimas semanas habían pasado cosas extrañas, ya que las jóvenes más bellas y juiciosas de la ciudad estaban desapareciendo. Una de ellas, la hija de un tendero, de la cual el nombre nunca revelaron, había sido encontrada muerta, violada; pero al parecer, feliz. Era lo más extraño de ese caso, no había sido asesinada con violencia, si no con amor y ternura, algo muy sádico y pretensioso.


Dennis Nilsen un excelente policía de ese pequeño poblado comenzó a tratar el caso, con la ayuda de un joven de mente ágil y perspicaz llamado Ted Bundy, apodado como “NecroTed” por su aspecto taciturno y un poco vampírico. Sus extrañas costumbres lograban que todos los adolescentes como el se alejaran, y había encontrado un refugio muy placentero y provechoso en los libros mas extraños que jamás se podrían encontrar en la biblioteca del pueblo.


Luego de unas horas del hallazgo de la joven muerta, se encontraban en la escena del crimen Dennis y Ted indagando sobre que le habría podido suceder. Notaron que la persona que había hecho tal atrocidad era muy condescendiente y tierna, pero... ¿Cómo alguien así puede existir? ¿Capaz de asesinar a una jovencita y a la vez de tratarla bien?


La mujer caminaba muy rápido, no se detenía ni siquiera a respirar, a pesar de que estaba sufriendo de un ataque de asma demasiado fuerte. Sentía que el frio le calaba en los huesos y le llegaba hasta la columna estremeciéndola y haciéndola pensar que esa era la peor noche que jamás había vivido en muchos años. Recordó tantas noches que había sufrido en silencio desde pequeña, en tantos amores que iban y venían sin razón, recordó entonces por que se había enamorado de su novio: era distinto a los demás; era franco y directo, también solía leer y escribir de una manera muy curiosa, se asemejaba mucho a la cadencia con la que escriben los poetas mas letrados. Sonrió y recordó la risa de ese joven, en su mente sus ojos se abrían con una ternura indescriptible, su amor por el se hizo cada vez mas fuerte.


De nuevo la sombra apareció, pero ella al estar cavilando no se percato de su presencia.


Las investigaciones por parte de Dennis y Ted continuaron hasta el punto de ser su desayuno, su almuerzo, su comida; la razón por la cual despertaban todos los días a buscar información sobre las actividades de esa jovencita, hasta que una tarde recibieron la llamada desesperada de una madre, gritando y clamando por su hija; estaba perdida desde la noche anterior y temía que le sucediese algo. Pero lo peor sobrevino cuando encontraron en el jardín de la casa de la mujer el cuerpo de su hija, tal como había salido el día anterior, solamente que con unas rosas en sus brazos y maquillada toscamente por manos poco expertas. La imagen era desoladora, una belleza tal no podría existir en la faz de la tierra, y menos poder ser admirada por única vez desde una perspectiva tan profunda como la muerte.


Para Dennis fue impactante, la muchacha vivía cerca de él, siempre había sido reconocida como una de las mujeres más cándidas y amorosas del pueblo, pero jamás por su belleza o inteligencia. Era trágico saber que ella no iba a fundar su escuelita para niños pobres, y que mucho menos iba a tener una familia, unos hijos, una vida plena. Una nueva pista había surgido: vivía cerca, ya que sabia cual era su casa exactamente, se podría llegar a pensar que en un pueblo tan pequeño cualquiera sabría donde vivía, pero era poco común verla y mucho menos hablar con ella. Un gran acercamiento para los investigadores.


El viento soplaba fuertemente cuando un olor a nardos invadió el aire La noche se hacia cada vez mas oscura y el cielo amenazaba con enviar una fuerte tormenta, inclemente y voraz. Faltaba muy poco para llegar a casa de su amado cuando unos pasos la distrajeron de su objetivo. La tranquilidad se esfumó mas rápido de lo creyó y un nuevo miedo invadió su cuerpo. Trato de moverse pero no podía, estaba aterrorizada. De un momento a otro un corpulento hombre apareció al frente de ella, con una sonrisa peculiar y un brillo en los ojos que creyó reconocer.


Ted seguía pensando en estrategias para capturar a ese asesino que ya cobraba la vida de dos de las mujeres más respetables del pueblo. Súbitamente golpearon su puerta con impaciencia. Abrió apuradamente, toda su casa era un caos y vio como una mujer menuda entraba tempestivamente por la puerta, sin ni siquiera preguntar. Se tiro contra una silla y empezó a llorar con desespero.


– No puede pasar esto Ted -dijo con una voz temblorosa- tengo miedo de que algo te suceda.


– Tranquilízate, todo va a estar bien. Acto seguido la abrazo y siguieron así por horas.


En la noche Dennis llego a la casa de Ted, dialogaron sobre el caso y cenaron juntos. Ted noto que las arrugas surcaban profundamente la frente de su compañero, y que el dolor estaba presente en sus ojos. Después de mucho pensar en el caso, tomaron un licor barato que había en un estante; Dennis comenzó a hablar más de lo necesario y término por dormirse borracho.


Ted pensó en todo lo que le había dicho esa noche Dennis, era alguien herido.


Fue interrumpido por un golpe seco en la puerta, unos oficiales llegaban a su casa con noticias de una nueva muerte, esta mas desconcertante que la anterior. Una joven de nuevo, con el mismo patrón: Juiciosa, no muy bella pero si recatada. Ella había sido brutalmente golpeada antes de morir ahorcada con una bufanda de seda. Tenía en sus manos frías y endurecidas por la muerte, un ramo de rosas recién cortadas.


El viento soplo de nuevo con una fuerza renovada, la mujer reacciono y sin saber ni como ni cuando se encontró corriendo en dirección de la casa de su novio. Corría tanto como podía pero lo veía cada vez mas cerca, temía morir en ese preciso momento. No podía hacerlo. Grito, su voz no salía, lloraba de la angustia y solo pensaba en ver sus ojos, al menos por última vez.


Ted sorprendido observo a su compañero, tumbado sobre la mesa y hundido en su dolor. Era lastimoso saber que existía alguien así. Se apresuro y tomo su chaqueta, salió corriendo y pensando en las palabras de su compañero: “... Las mujeres por buenas que sean, jamás te harán bien, recuerda eso hijo; a mi la mejor mujer del mundo me abandono, y ahora soy un pobre diablo... no merece el perdón de Dios...”. Un escalofrío recorrió su espalda y miro por ultima vez su hogar antes de partir.


La joven al igual que las otras estaba indescriptiblemente bella. Pero muerta.


Ted regreso desconsolado a su casa, tomo café y espero a que Dennis despertara, le conto lo que había sucedido e inmediatamente, como por acto sobrenatural, Dennis salió corriendo con una agilidad impresionante a pesar de ser tan corpulento. Observo la escena del crimen con tanto pesar, que se podría decir que era algo sublime y honesto.


La joven corría cada vez más rápido, y por fin logro ver las luces del hogar de su amor.


Ted pensó toda la tarde, peleo con todos aquellos a quienes amaba, este caso lo estaba destruyendo, mientras tanto Dennis escribía a su lado, estaban desconcertados, una sonrisa atravesó su rostro y se marcho. Ted estaba enloquecido con esa situación, Dennis ya no comía casi. Pero en la mente de Ted surgió una posibilidad, atemorizado salió hasta la puerta en busca de Dennis, el cual ya había desaparecido. Tomo un poco de café y su abrigo. Salió corriendo por la puerta.


Antes de llegar a la casa de su novio, la mujer gritaba desconsolada. Repentinamente unos brazos la sostuvieron con amor y la protegieron, su amado había vuelto por ella, ya no tenia miedo, estaba bien a su lado. El joven grito con firme voz:


–Dennis Nilsen, queda arrestado por el asesinato de 3 jóvenes y la tentativa de uno más.


La sonrisa del hombre macabro brillo en la oscuridad: –Muy bien Ted, pero nadie te creerá, soy el policía mas importante de este pueblo- mientras decía esto se acercaba a Ted y su novia que abrazados temblaban del miedo- vamos pequeño, sabes que no tienes oportunidad.


–Aléjate o disparo –grito Ted sacando un arma- sabes que no te temo.


–Por favor!! Arruinaras tu vida así??? Mejor deja ese revolver en el piso y te dejare libre, con la condición de que nadie puede saber de mis crímenes.


–Sera solo un muerto mas –replico Ted- y a nadie le importara, cierto señor inspector? En un momento de confusión disparo el arma; temblando dejo el arma en el suelo y abrazo a la joven.


Un calor invadió el cuerpo de Dennis, y cuando lo noto había sido herido de muerte en su corazón, cayó secamente sobre el pavimento y mirando al cielo dijo en su agonía: – ¿Así he de terminar amor mío? ¿Como un número más en la lista de muertos violentamente?; ¿era esto lo que me esperaba al final en realidad? Miro a Ted, su última lagrima surco profundamente un camino en su rostro, sonrió como despedida y suspiro por última vez.

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