Pasa, toma asiento.
Te ofrezco el café o té de tu preferencia, si quieres licor tengo un alijo escondido entre las sábanas.

No te asustes, no corras. Sólo quiero algo de compañía.
Ven, hablaremos sobre lo que pienso de la vida, sobre lo que sientes al respirar y el dolor para dormir.
Te estaba esperando desde hace mucho tiempo.



Notturno sulla morte

Notturno sulla morte
Blekotakra (http://blekotakra.deviantart.com) estaba detrás del lente.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Entes

Caminando por un bosque en los linderos de la ciudad, sumergiéndome en un lugar rebosante de vida e historias pienso. Las hadas juegan con mi cabello y lo trenzan con magia, los árboles me acogen tiernamente entre sus raíces y me permiten dormitar en ellos. A la lejanía los druidas invocan desconocidas fuerzas y sonrío para mi interior, pensando en qué locura estarán planeando los duendes y elfos presentes en esta porción del mundo. Y pienso, divago, imagino, recuerdo, medito, reflexiono y me hundo en un mar de confusos pensamientos, en el mar de mi mente.
Tomo un poco de tierra y la deslizo entre mis dedos mientras recito una oración, recuerdo a mi ángel de la tierra, aquel que me baja a la realidad y me mantiene cuerda. Mi ángel de la tierra siempre susurrándome al oído que debo hacer y dándome concejo aunque no lo pida: él sabe cuando lo necesito. Sonrío y en mi interior le agradezco por todos aquellos momentos en los que me ha ayudado.
Continúo recordando a mi ángel, cómo batalló casi a muerte a mi lado contra el demonio que me oprimía, contra el secuestro infame y doloroso del que era víctima. Aunque aún lo soy de un modo u otro. Recuerdo también cómo ese demonio antes solía ser mi ángel de la vida, y como imitando a un perfecto Satán cambió totalmente y se convirtió en aquella causa que día a día me hace penar. Pero aunque no sea creíble los ángeles o demonios tienen trastornos, y este tenía un severo trastorno de bipolaridad. Sí, unos días es como el sol radiante amigo de las nubes y que ilumida cálidamente mi rostro, otros días es una tormenta que arrasa con todo y causa los más profundos dolores. Así varía de un día a otro, un día ángel, otro demonio; incluso llega al punto de ser humano.
Y sonrío al recordar mi ángel humano. Aquel ángel que me trataba como una hermana, una amiga, una compañera... Mi hermana ángel, con sus secuaces que se introdujeron poco a poco en mi vida y crearon una legión de ángeles hermanos. Pero ninguno como mi ángel hermano y mi ángel hermana. Ellos, mis cómplices de las más tiernas pilatunas, uno lejos, la otra cerca; cimpre tan radiantes y alegres como siempre. Sus sonrisas llenan el aire, son música para mis oídos adoloridos de escuchar tanto llanto. Mis ángeles de la alegría y la diversión. Recuerdo como juntos construimos una barrera para el dolor y la tristeza, con risas, sonrisas y recuerdos que hacían que nuestros corazones latieran de la alegría.
Pero en tantas batallas, entre una noche de encuentros y otra de rituales nos vencieron. Por que ese demonio nunca descansaba, nunca paraba de ponernos obstáculos y hacernos sufrir. Un cuarteto de entes que luchan sin descanso contra un enemigo mucho más fuerte. Y nos venció, nos sublevó y nos hizo sufrir.
Me sumí en una medianoche eterna, una oscuridad del averno, donde la luna no salía y el sol nunca volvía. Simplemente el vacío se apoderó de mí. Buscaba desesperadamente una salida, una manera de escapar de aquella tristeza y soledad en la que estaba encerrada. Me rendí y lloré profundamente al recordar como el sol abrasaba tiernamente mis mejillas frias por el deshielo del tiempo. Y un día, sin más pensarlo, el sol brilló. ¿Cómo podía el sol brillar en esa medianoche? ¿En medianoche? Un sol de medianoche era una utopía en un eufemismo nórdico, incluso en cualquier tipo de mundo imaginario era una utopía, entonces ¿Por qué el sol brillaba en mi oscuro mundo donde las utopías no existían?. Y ese sol no sólo abrasó mi rostro, abrazó mi cuerpo y mi alma en sus cálidos brazos, sus rayos alcanzaron los más fríos recónditos de mi alma y tornaron lo que antes denominaba tristeza y soledad en alegría y paz. Porque no era un simple sol, era Mi sol, más que mi sol, mi ángel del sol.
Un ángel que me tomó suavemente y me llevó por los más oscuros caminos, sin permitirme caer o fallar, un ángel que ha luchado conmigo y mis otros ángeles para vencer a aquel demonio que nos acecha, que en ocasiones es león, en otras gatito, a veces muta en dragón y otras veces en amigo.
Así mi ángel de sol, mi ángel de amor, mi ángel protector y guardían me salvó y me llevó a la orilla de un mar de lágrimas en el que me estaba ahogando.

Hoy sigo caminando hacia la villa, por el bosque que está en los linderos de la ciudad a encontarme con unos ángeles convertidos en humanos que hoy caminan a mi lado y han degradado su condición de luchadores aguerridos alados para poder compartir conmigo. Aunque tengo el presentimiento de que mi último ángel tomó forma de humano pero no lo es.
Aún me salva cada día de las fauces del dragón.

martes, 9 de marzo de 2010

Unidos en sueños

Y en una parte del mundo una druida lloró. Sí, una druida. Aunque suene raro, o loco (¡pero deberíamos tener en cuenta que en este mundo ya nada es lógico!) una mujer druida lloró.
Y no lloró precisamente por un árbol talado, por un bosque destruido, por un hada muerta o por emoción de terminar su labor. No, su dolor era más grande que cualquiera que antes hubiera sentido. El amor de la druida estaba lejos de ella.
En la guerra, batallando para defender su pueblo, un aguerrido caballero entregaba su vida y defendía la de sus compañeros. Y por la noche era curado por la magia de los bosques.
Cada noche desde su partida la druida hacía un hechizo, uno muy poderoso, el cuál le permitía que mientras dormía su amado lo curara y lo sintiera cerca. Se encontraban en los sueños gracias a la sabiduría de los pueblos y los juglares que la transmitieron.
Así su ejército tenía a la otra mañana un dirigente totalmente renovado y que los impregnaba de su osadía y fortaleza. Se murmuraba en el campamento que un brujo lo visitaba cada noche a aplicarle ungüentos, otros decían que era un dios o semidios que los estaba guiando, se decía que los dioses estaban de su lado e incluso lo pensaron que él mismo se curaba en las noches y así lograba su vitalidad. Pero la realidad era que su amada druida lo protegía y acompañaba cada noche, llenándolo de amor y salud...
Pero una noche el guerrero no durmió.
La batalla cada vez era más cruda, los enemigos estaban obteniendo refuerzos y el ejército asediador no recibía apoyo. Una noche decidieron atacar de noche, una noche que definiría el curso de la guerra y le daría la estocada final al trabajo de tanto tiempo en un campo ajeno al propio.
Esa noche las espadas resonaron las unas con las otras, se chocaron los cuerpos, hubo sangre, muerte y dolor. Familias desalojadas, casas incendiadas, un factor sorpresa que sirvió pero no de mucho.
Y casi al final de la noche, a la hora en que las brujas toman el té, un mercenario atacó al mas aguerrido de los caballeros de ejército que invadía la ciudad. Fue una estocada limpia y sin mucha sangre, fue certera y dolorosa. Su costado estaba gravemente herido y no se veían muchas posibilidades de que sobreviviera.
El joven pedía a gritos que lo dejaran solo, que le permitieran dormir y descansar, que él estaría bien; pero los humanos como buenos necios que somos, no lo dejaron solo.
Y en el crepúsculo, casi en la mañana, con los primeros albores el joven guerrero con lágrimas en los ojos, y un centenar de versos en los labios durmió para siempre.

Y en la lejanía la druida lloró porque su amor no aparecía. No pudo volver a conjurar por todo el día y el caos se apoderó de su mente. Muchas imágenes pasaron por su mente, unas cuantas ideas descabelladas y otra mucho más realistas. Hasta que en la noche pudo repetir su hechizo y dormir.
Se lo encontró, impaciente, frío, solitario, con un poco de sangre al lado de su brazo izquierdo y lágrimas en los ojos. La tomó suavemente y la abrazó. Lo sintió frío y triste, alejado pero suyo; lo comprendió inmediatamente: su amor había muerto y estaba en un sueño eterno.
Se desplomó y despertó abruptamente. Estaba asombrada, en un sopor eterno, no podía dejar de llorar e imaginar como podía volver a su lado y dejar de estar juntos en un mundo ínfimo.
Buscó en sus libros, investigó, intentó mil y una cosas pero no servían: Contra la muerte no hay nada más que hacer.
Pero recordó las enseñanzas de su maestro y comprendió que había más de una salida para cada problema, y el de este problema era poco ortodoxo.
Tomó unas flores y una espada, también dos libros, se recostó en su árbol y bebió de un vaso. Minutos después su amor la estaba abrazando.

Unos campesinos de la villa encontraron la druida misteriosa al lado de un árbol, con un vaso en la mano y escazamente alimentada. Estaba muerta, tomó cicuta y tal vez su conjuro no funcionó. Su velorio se hizo junto al de un mártir de la guerra, el cual fué adorado como líder de la guerra.

Y en un sueño eterno dos almas separadas se encontraron. Eternamente unidos en sueños. Amándose como siempre.

Visiones

Te miro en la lejanía,
te siento muy cerca
¿Será acaso que mi corazón ilusionado,
espera tu llegada a mi lado abandonado?

Te veo con una sonrisa,
con unos ojos brillantes.
Siento tu loca risa,
mostrando tus dientes radiantes

¡Ay amor mío ¿Por qué estás lejos?!
¿Por qué la vida se empeña en alejarnos?
Si juntos es que vivimos contentos
¡Si es que sólo queremos amarnos!

Maldita distancia, maldito tiempo,
Estando tan cerca sin poder vernos.

lunes, 8 de marzo de 2010

Marionetas

Miro pensativa por la ventana la trémula luz de la luna en invierno.
Miro cómo entre lluvias se ha ido mi vida lentamente.
Veo pasar cada uno de los momentos vividos.
Los alegres, los no tanto y los tristes.
Luego lo veo a él.

Una lágrima se acurruca en las cuencas de mis ojos.
Evito que salga.
Siento cómo me golpea mi pasado,
Cómo mis errores me ponen de nuevo obstáculos en el camino,
Un escabroso camino.
Caídas, golpes, enfermedades, perderse...
Todo hace parte de un camino que habremos de recorrer,
unos inteligentemente, otros a tientas...
Y siento como en esta parte del camino,
una mano se une a la mía para acompañarme a andar.

Solía ser una marioneta,
atada a los devenires del destino,
guiada por una mano para mí invisible,
una mano que me usaba y me desechaba
¡Todos somos marionetas, raídas por el uso!
¡Ignoramos nuestra condidión de manejados,
o tratamos de esconderla del resto del mundo!
Me siento nuevamente usada, maltratada...

Y en un espectáculo más,
en un visitado castillejo,
mi titiritera me toma bruscamente
y me muestra al público como un trofeo.
Usa su áspera voz para narrar mi historia,
una historia ajena a la suya,
un corazón totalmente distinto y alejado.
En ese momento, a la lejanía lo veo,
Otro títire diestramente manejado,
pero este no tenia cuerdas o mano que lo llevara,
simplemente caminaba animado por el mundo.

Pero era una marioneta, de eso estoy segura.
La muñeca y el arlequín se encontraron,
sus caminos diestramente se cruzaron,
Y encontraron que sus metal al final
serían los mismos: ser libres.
Con valentía las cuerdas cortamos,
Y de su pena lo liberamos
y aunque aún parezcamos marionetas
no somos más que libres muñecos.
Somos músicos que dejan sus notas en el viento,
caminantes que dejan huellas en el pavimento,
caminamos juntos por acantilados
y caminos escabrosos. No nos importa.
Estamos juntos.


Miro de nuevo por la ventana,
veo pasar mi vida lentamente,
veo los momentos felices, los no tanto y los tristes
Siento su cálido abrazo y lo comprendo:
Mas que marionetas emancipadas,
más que títeres liberados del titiritero,
somos fichas de un rompecabezas,
las piezas distintas que encajaron perfectas.

domingo, 7 de marzo de 2010

Lucharé!

"Me regala aleteos insensatos
en el aire sutil de la mañana,
baila en la vereda, a salvo de prejuicios,
me da luz en las horas apagadas de la tarde
que amanece, al conjuro de sus manos,
al ritmo de su voz y de sus pies,
en las calles que teje para dos"
Eduardo Dayan- Palomas son tus ojos

Es real
En tus ojos puedo volar
y en ellos por fin encontrar
la tierra do ya no hay mal

En tus manos puedo anidar
Y en tus brazos un poco descansar
Porque mejor refugio no podré hallar
Que aquellos brazos que siempre quiero abrazar

Es poco lo que puedo decir sobre lo que a mi corazón llena, es aquella persona que me toma como a una muñeca y me lleva lejos de aquí, es un viento enloquecido que me eleva por los cielos y me deja a merced de las nubes.
Estar con él es lo único que me hace feliz, es lo que me llena y me hace respirar. Por él lucharé.
Lucharé contra mis fantasmas y mis miedos más profundos, cambiaré aquellas cosas que veo que no le gustan y lucharé contra mis instintos e impulsos, contra aquello que me ha alejado de los que más he amado y querido.
Por que lo que siento por él es mucho más fuerte que el resto de sentimientos que jamás he sentido.







El guerrero. El caballero guardián.

Después de colgar sentía que el corazón le quedó en las manos. Sabía que si no hacía lo correcto esa misma noche se iban a desmoronar todos los sueños que había construido desde hacía un mes; aquellos sueños que poco a poco había guardado en una bola de cristal, de esas nevadas que agitas y se revuelven todas para mostrarte que en algun momento, cercano o lejano, todas tus ilusiones se unen si eres buena y se hacen un sueño realidad.
Pero esa esfera se había caído al suelo y desmoronado, esparciendo por todo el cuarto sus ilusiones y poniéndola en la ardua tarea de volver a armar su hermosa bola nevada. Y esa noche pondría la última pieza, y si la ponía bien, si tomaba las decisiones correctas y el camino recto lo lograría: volver a unir sus fantasías con la realidad. La pieza faltante era el príncipe de azul, aquel que la acompañaría en su burbujita y la ayudaría a andar. Pero no era lo suficientemente valiente para decidirse, debía presionarlo a que él se decidiera. Sabía que era cobarde, que él también lo era; pero simplemente en su mundo él debía perder primero el miedo para que ella lo pudiera hacer después. Su corazón latió más fuerte y sonoro. Sacudió su cabeza tratando de espantar los pensamientos sobre la cita. La noche estaría cerca pronto y debía parecer la muñeca más hermosa del mundo: una muñeca de porcelana a la cual proteger de los vientos más sutiles. Aún así no había mucho en que esforzarse: era frágil y lo sabía.
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Se miró al espejo haciendo una mueca de desagrado. No le agradaba lo que veía al espejo: una figura desgarbada y sin aspecto de ser agradable.
Odiaba cómo lucían sus tenis rotos con una falda larga. Además una camiseta negra de "Iron Maiden" no era la mejor eleciión para parecer una niña tierna y una viva representación de una muñeca de colección. No podía hacer nada: no iba a estudiar asesoría de imagen, ni diseño de modas... Nada relacionado con las vestimentas de las personas: en sus manos todos serían góticos o metaleros. Se rió para sus adentros y llamó a su madre: sería totalmente feliz, su sueño era verla como una "damita" de nuevo. Hizo un gesto de asco e insitió.
Luego de mucho discutir se vió frente al espejo con una falda corta muy bien diseñada, una camisilla rosa pálido y unas baletas. Mientras se miraba perpleja al espejo su madre anudaba metódicamente una cinta en su cabello y dejaba un hermoso moño a la vista.
Miró su reloj y se espantó por la hora: ¡Estaba tarde!. Tomó su primer saco y salió despavorida por la puerta de su casa.
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Camino al lugar de encuentro vió en todas las paredes de las calles, en cada esquina y cada árbol la figura de aquel que habría de ver en pocos minutos. Se sonrojó y pensó prunfamente: "Es más fuerte de lo que creía".
Al llegar al lago vió como una figura se movía lentamente: Era él.
Tuvo el impulso de correr en ese mismo momento, de gritarle todo lo que había guardado por unos meses en su corazón pero se contuvo. Observó detenidamente y notó que no estaba simplemente moviéndose como ademán de esperar a alguien, miraba algo, pensaba, imaginaba. Eso era lo único que ella necesitaba: él pensando como siempre.
Aguzó su vista y notó que miraba atentamente el lago y la luna en su interior. La luna tan bella como la primera noche que lo miró a los ojos, la primera noche que le tomó de la mano realmente, como su corazón se lo demandaba desde la primera vez que lo vió, desde el primer segundo que comtempló sus ojos aparte del resto del mundo. Se agolparon en su mente todas las imágenes de lo que ella sabía que eran recuerdos del más bello amor, pero que nunca podía expresar por miedo. ¡Que tontos somos los humanos al esconder todos nuestros miedos por simle miedo a perder sabiendo que siempre la vida nos da la oportunidad de levantarnos!. Recordó. Recordó aquella noche en la que escondidos del resto del mundo, en una habitación donde la luz era muy escaza, el sonido mucho y donde un sólo sofá los acogía cómodamente. Recordó como siempre escondiéndose de todos se tomaban de la mano y se miraban fijamente a los ojos tratando de decirse absolutamente todo. Encontraron una forma de comunicarse distinta a las palabras: los sentimientos. Recordó como que después de que su compañía se fuera a dormir, se recostaron en el sofá y se tomaron de nuevo las manos, pero esta vezsin esconderse; recordó como sin cruzar una palabra los dos sintieron que eso sería más fuerte que lo normal. Recordó que ese día sus ojos se abrieron por primera vez, sus oídos se destaponaron, sus conexiones nerviosas por fin se unieron a su piel, su lengua por fin empezó a funcionar y su nariz por fin captó todos los olores. Si, ella había estado aislada del mundo antes de conocerlo, y esa noche por fin puedo ver la belleza de un momento con aquel al que amas; por fin pudo oir las melodiosas notas que tría el viento cuando hablaba y los susurros que sentía desde su espalda, los cuales siempre tenían su voz, la voz de su guerrero; su piel por primera vez sintió verdaderamente el tacto del amor, sintió su mano cálida y pequeña comparada con la de su amado; sintió cada sabor en el ambiente y estos se entremezclaron con los olores que traía el viento, el olor de su cabello y el de su colonia la invadió. Sabía que tenía un nuevo olor favorito, y era su olor.
Luego a su mente vinieron los recuerdos de las peleas con su madre y la decisión de irse de aquel país, una decisión que sabía que la estaba matando por dentro pero que era la única opción de escapar del dolor. Y esa era la única opción que alguna vez había considerado hasta que lo conoció.
Luego de recordar posó su mirada sobre el hombre que estaba parado a la orilla de ese lago y sonrió.
Caminó cautelosamente hacia una pequeña estatua y luego se movió sigilosamente al lado del joven que la esperaba. Decidió saltar sobre él. Tomó impulso y al saltar notó que se giraba: "Oh no! lo voy a lastimar!" Pero luego comprendió que el suelo era suave y no habría ningún problema. Al caer sintió que en ese abrazo estarían definidas cada una de sus vidas. Vió sus labios, luego su cuello, luego su mejilla y pasó a su oreja.
-Catch ya!- Fué lo único que pudo decir en ese momento. Un torrente de palabras se agrupaba en su garganta y sentía como un nudo se armaba impidiéndole hablar.
-Catch? Me tumbaste! Más bien un: Knock Out!-Su voz se sentía tan perfecta comparada con el chillido que salía de su boca. Le encantaba su voz y como sonaba cerca de ella-Casi me matas, de un susto y de un golpe en la cabeza!- el se rió pesadamente y sabía que es no era buena señal. "¿Lo habré lastimado?" se preguntaba mientras lo observaba con ojos expectantes. En su mirada no había dolor. Tuvo un impulso casi natural a besarlo y tomó su rostro suavemente, pero supo que no era el momento así que apretó suavemente y se recostó en su pecho. Era un lugar perfecto para custodiarse del frío y  le encantaba la sensación de bienestar que éste le daba. Empezó a levantarse parsimoniosamente, no sabía si podía caer y eso era lo último que deseaba ese día. Se limpió la falda como de costumbre y se organizó. Al bajar la mirada notó que él la estaba mirando con cuidado y se sonrojó. Era tan tierno.
Le alargó la mano como ayuda para levantarse y lo acercó a un banco que había en la rivera. Comenzaron a hablar pero en el ambiente había electricidad, se sentía torpe por no poder hablar perfectamente, por no decirle a la cara todo lo que en realidad quería gritarle. Le desesperaba que el cayara también y por eso decidió hablar:
-No me voy- El llanto se hizo más evidente, estaba a punto de llorar y quiso evitar que él lo viera. Cerró los ojos para esconder el dolor. Lo miró y descifró la duda en su mente, le aclaró:-No lo imaginaste. No me voy- Al terminar bajó la mirada para econtrarse con sus manos sudoros y temerosas de la verdad. Lo vió confundido y con un millar de preguntas en su mente.
-Pero...- comenzó a decir con una voz entrecortada. No soportaba verlo así y le dijo de una vez lo que más le dolía: -Pero sabes el problema que hay... Y que siempre habrá.- No pudo evitar que el dolor se hiciera evidente en su rostro y sus manos, temblaba y estaba a punto de llorar como nunca lo había hecho . Luego sintió como la brazaba... ¡La estaba abrazando! y luego sintió su rostro más y más cerca. Lo besó. Respondió a lo que su cuerpo le estaba demandando, lo que su corazón había estado esperando y lo que mente había imaginado por muchos días. Lo sintió cerca, se sintió completa y feliz, se sintió amada por primera vez. No soportó más y lloró como nunca lo había hecho, entregó sus ojos a las lágrimas y no le importó que él las viera: ya sabía que lo amaba.
- No tengas miedo pequeña, no llores por algo así. Yo seré tu guardían y tu guerrero.

Le estaba secando las lágrimas y la abrazaba fuertemente. Por fin había logrado su mayor anhelo: descubrir el guerrero que la protegería de ahora en adelante.
Lo abrazó más fuertemente y se fundió en un abrazo de amor con su guerrero. Por fin.

jueves, 4 de marzo de 2010

La muñeca de porcelana

Frotaba sus manos afanosamente buscando tan sólo un poquito de calor. La noche era demasiado fría y la espera muy larga. Miraba fijamente el horizonte buscando las palabras adecuadas, las que iba a usar en muy poco tiempo para poder expresar lo que su alma no podía decir con nada más que hechos, el incontrolable torrente de emociones que lo invadían cada vez que pensaba en esa imagen.. Su rostro, perfectamente diseñado, con unas facciones proporcionadas y delicadas, unos labios tan rojos como las más dulces cerezas, unos ojos de mirada tan profunda que podrías navegar en ellos por días... Sonriéndo, bajó su mirada y miró su reflejo en el lago que estaba a sus pies, tan frío y quieto, muy pocas veces perturbado por uno que otro viento errante, el cuál pasaba suavemente por encima, crando curvas y círculos delicados, que morían al chocar parsimoniosamente con la orilla. En el centro del lago la luna llena se alzaba altiva, segura, como una perfecta cómplice para aquel momento, que habría de venir, uno tan mágico y a la vez tan real que hacía que cualquier separación entre un sueño y un día normal se hiciera casi imperceptible.
Volvió a posar su mirada en el piso y pasó a su sombra. Miró cuidadosamente cada detalle, la posición, el cabello desordenado, las manos en los bolsillos, sus piernas separadas metódicamente... Hasta que notó que había movimiento en las sombras que proyectaba gracias a las farolas ubicadas a su derecha. Alcanzó a girarse para buscar lo que causaba el cambio de sombras al lado de las farolas, pero sólo logró atisbar cómo una figura se abalanzaba sobre él haciéndolo caer pesada y estruendosamente sobre su costado izquierdo.
Sacudió su cabeza buscando salir del aturdimiento en el que había caído gracias al golpe que recibió, pero luego notó que el cuerpo que lo había tumbado no era más que algo pequeño y cálido, con olor a flores y una suavidad encantadora. Aquello que había esperado toda la noche, y que por fin podía tomar entre sus brazos con cariño.
-Catch ya!- Una voz delgadita y suave le dijo al oído, mientras posaba sus labios sobre su mejilla.
-Catch? Me tumbaste! Más bien un: Knock Out!- respondió el joven con un tono burlón, que no sabe de donde sacó sabiéndose tan nervioso.- Casi me matas, de un susto y de un golpe en la cabeza!- rió pesadamente mientras levantaba el cuerpecito que lo aferraba al piso.
Al levantar la mirada se encontró con unos ojos dulces y brillantes, que lo miraban espectantes y con la ilusión a flor de piel, buscando respuestas donde no las había y un lugar donde refugiarse.
Luego tomó el rostro del joven y lo apretó, luego se acurrucó en su pecho para levantarse con parsimonia y midiendo cada uno de sus movimientos. Agarró su mano y lo ayudó a levantarse mientras limpiaba su falda.
"Está más hermosa que nunca, es tan bella, tan perfecta... Ojalá pudiera más que balbucear cosas tontas en su presencia" pensó mientras miraba sus ropajes: una falda perfectamente diseñada, evocando su infancia en inocencia; tenía un saco negro que dejaba entrever en uno de sus hombros una camisilla rosa pálido; también llevaba un listón diestramente amarrado en su cabeza y el cabello suelto en los hombros. Sus zapatillas hacían que el conjunto pareciera una muñeca de porcelana de las que coleccionan los obsesivos con la perfección de estas figurillas. Ella notó que la estaba observando pasmado y se sonrojó hasta el punto de parecer que se estaba ahogando... Era penosa, muy reservada, y eso le gustaba mucho. Más de lo que creía.
Luego miró sus ojos. Tan profundos, tan bellos, tan inocentes, tan brillantes, fiel prueba de que no era él el único que estaba emocionado por el encuentro. Eran una ventana fiel y transparente a sus sentimientos, su alma y su corazón.
Tomó nerviosamente su mano mientras trataba de no quitarle la mirada. Su rostro a la luz de la luna era hermoso, pálido como lo recordaba desde la primera noche que lo vió; sus labios carmesí pobremente maquillados dejaban ver como su sencillez era lo que la hacía ver bonita, lo que en realidad se puede denominar belleza; Sus ojos, ¿Por qué no podía apartar la mirada de sus ojos?.
Sabía que estaba rojo como una señal de "pare", sabía que estaba temblando fuertemente, sabía que estama moviendo su boca de un lado al otro disimuladamente, sabía que si no hacía algo rápido esa pequeña muñeca de porcelana que estaba frente a él se iría irremediablemente; y sabía por encima de todas las cosas que ella tambíen lo sabía. Ella sentía lo mismo.
La timidez los carcomía. El empezaba a hablar y llegaba a un punto donde simplemente no podía hablar más: su voz entrecortada dejaba entrever un dolor insoportable y una tristeza cargada de nostalgia y amor.
Se dedicaría a mirarla. Dibujarla y desdibujarla, recordarla como en este momento, a la luz de la luna, a su lado, como una estatuilla para proteger del más mínimo viento, al lado de un lago con la luna sumergiéndose en él. Quería recordarla así: Suya.
Se obligó a controlarse, a callar todo lo que quería decir, todo lo que su garganta quería expulsar fuera de sí; pero era conciente de que si empezaba no iba a ser capaz de terminar sin dejarse llevar por la tristeza y dejar que aflorara el llanto más sincero que jamás había surgido: más sincero que el de un patojo, u llanto de amor verdadero. Así que cayó.

Después de unas minutos de incómodo silencio ella miró la luna. Se veía tan hermosa! Sus ojos adquirían un brillo que te impulsaba incontrolablemente a tomarlos y besar sus párpados. Sus labios se apretaban, como escondiendo un tristeza que iba a parar en llanto, pero él no estaba seguro de ello. A diferencia de él, ella era indescifrable, un enigma andante el cuál estaría dispuesto a desenredar por toda la existencia.
Luego cerró los ojos suavemente y giró hacia él para de nuevo quedar frente a frente.
-No me voy- dijo con un hilo de voz y cerrando los ojos. Los apretaba
¿Qué?¿No se iba?¿Había escuchado bien?¿Era éste un sueño?¿Lo imaginó?¿Lo escuchó?¿Era en realidad lo que había dicho o escuchó lo que queria oír?
La verdad se le escapaba de las manos
-No lo imaginaste. No me voy- Ella sabía descifrarlo bien, sabía cuando creía y cuando no. Sabía perfectamente que estaba confundido.
La verdad lo golpeó fuertemente. Sintió cómo un frío lo recorrió por toda la espalda y luego lo reconfortó.
¡NO SE IBA! ¡Ella no se iba a ir de su lado, no iba a dejar de ver su rostro por siempre bello y tierno!
Pero sabía que algo andaba mal. Sabía que había algo más...
Se aventuró a decir: -Pero...- Se le cortó la voz inmediatamente. No era capaz de preguntar nada.
-Pero sabes el problema que hay... Y que siempre habrá.- Su rostro se contrajo en un gesto de dolor, lo que le dió a entender que estaba más triste que nunca. Su madre nunca aceptaría que estuviera con alguien. Y menos 5 años mayor que ella y tan frágil como simpre lo había sido. Pero ella era su muñeca de porcelana y la protegería hasta el final de los días.
Sacó fuerzas de donde no las tenía, la tomó entre sus brazos y la besó opr primera vez. Era su sueño más dulce hecho realidad, el mejor elixir del que podría tomar.
Tomó su rostro y vió lágrimas en sus ojos. Las secó tiernamente mientras decía:
- No tengas miedo pequeña, no llores por algo así. Yo seré tu guardían y tu guerrero.
Al fin lo logró: Se fundió en un abrazo con su muñeca de porcelana

martes, 2 de marzo de 2010

Ordenando

¿Y cómo soportar tu mundo si escazamente puedo soportar el mío?
¿Cómo me pides que luche por los dos si no puedo sostener mi espada en alto?
¿Cómo me obligas a resistir como el acero los golpes de tu vida, si soy tan frágil como el vidrio?
Es ilógico que me hagas luchar y ordenar las cosas en un mundo donde todo está organizado ilógicamente, en el cual la cordura es algo del pasado y la locura es el diario vivir.

No luches contra la marea mientras está en noches de luna llena, y mucho menos enfrentarte a ella si no la conoces...
Espera silenciosamente a que bajen las olas y encontrarás que te procupabas por cosas que al final nunca te importaron.

Mira a tu alrededor, hay historias que aún no han sido contadas pero que valen la pena ser escritas. Historias que inundan las calles con gotas de lluvia sabor a sal.
Por que el cielo también llora.
Así mientras organizas tu pequeño mundo sin lógica alguna, piensa en aquellos mundos alejados que necesitan también de una lógica inexistente que buscas sin cesar; piensa en los ideales inútiles de perseguir que pretendes llegar a establecer...

Simplemente sal de tu esteriotipo de pensamiento, de tu acartonado comportamiento y tu cuadriculado vivir... La rutina simplemente arruina la capacidad humana de asombrarnos, maravillarnos y preguntarnos sobre lo que en realidad debemos hacer.

Así que ordenando será como en realidad puedas encontrar aquel camino perdido por el cual soportar, luchar y resistir como a mi solías pedir.


Fuego Vital

Otro cuento de autoría vilmente hurtada, pero es que simplemente cuando alguien escribe algo tan hermoso inspirado en tu imagen... Es imposible negarse a la posibilidad de mostrarle al mundo como surgió tan hermosa amistad....

Erase una vez.... en el ocaso de la primavera de uno de aquellos años pasados....Cuando cedía el ardid de las golondrinas cantoras...daba paso a una nueva noche.
Pero no cualquier noche...
La noche mas esperada por todos los habitantes de aquel pequeño pueblo
Como dictaban las profesías de los antiguos sabios, escritas hace mil años el fenix de cola escarlata, descendería a extender sus ardientes flamas sobre el cielo opaco, iluminaria la noche destelleando exprofesos haces de luz reveladores.
Todos,sin excepcion del mas minimo ser vivo, quedaron en total silencio.No sabían que efecto tendrian las flamas...
Pero lo esperaban con ansiedad.
Como queriendo ver tan fantástico espectáculo simplemente por ver algo increible...
Por fin... todos lo ven venir.Es un punto rojo, intensamente brillante, quee poco a poco desciende sobre las escarbadas colinas de allende.
Por la mente de los pueblerinos cruzan los mas extraños pensamientos...
-viene a destruirlo todo!"
-viene a sanarnos a todos!"
-viene a raptarnos!"
-viene a....."
Y de la nada, surgen infinitas llamas. Los habitantes, horrorizados, gritan de dolor.Pero ...
¿cual dolor?
pronto se dan cuenta, las llamas no queman...
los pasan atravesandolos con una calida sensacion de ternura, El fenix ha venido a consolarlos, a darles fuerza para seguir adelante.
Pronto descubren que no son quienes eran hace 1 hora, cuando todavía habia sol...
Sienten que brillan con luz propia...
Sienten, desde lo mas profundo de su ser, que pueden iluminar las vidas de otros pueblerinos en aldeas lejanas, para asi dar a conocer tan inmenso don, y ser felices,y pronto, cada uno de esos habitantes, se convierte en un fenix mas...que va a dar vida y calor luego de que acaba el dia....

lunes, 1 de marzo de 2010

Faena Vital


El mejor regalo que alguna vez un amigo me hizo, un poema inspirado en un amor callado, un apoyo incondicional y un recuerdo de faena vital... GRACIAS!


Es aquella extraña silueta
Una extraña danza de colores
Rojo escarlata, sangre y vendetta
Oscuridad inmensa, muchos perdedores.

Es en el ardid de la existencia,
sólo quedan la dureza,
la entereza la persistencia,
nunca desfallecer, vivir con fortaleza.

En los grises campos desolados
el triste azul de la soledad
deja escarchas de recuerdos congelados
que rápidamente desvanecen en frialdad

Nuestros vanos intentos, buscando,
el calor inmenso del clamor,
un rojo vivo en nuestro interior izando
la infinita belleza de un nuevo amor

Poco a poco, paso a paso
El calor ha retornado
El arcoiris completado por el ocaso
Y ella, una vez perdida, llega a mi lado