Pasa, toma asiento.
Te ofrezco el café o té de tu preferencia, si quieres licor tengo un alijo escondido entre las sábanas.

No te asustes, no corras. Sólo quiero algo de compañía.
Ven, hablaremos sobre lo que pienso de la vida, sobre lo que sientes al respirar y el dolor para dormir.
Te estaba esperando desde hace mucho tiempo.



Notturno sulla morte

Notturno sulla morte
Blekotakra (http://blekotakra.deviantart.com) estaba detrás del lente.

sábado, 30 de enero de 2010

El pianista II... el rapto

Acurrucada contra un árbol descanso. Corrimos demasiado y aún no puedo respirar tranquilamente. Por mi mente viajaban a toda velocidad las imágenes del apresurado recorrido y noto que no sé su nombre, ni por qué estaba haciendo eso.
-¿Quién eres?- pregunté con voz temblorosa.
-Alguien más- respondió distraídamente. Luego dirigió su mirada a la luna. Su rostro se veía hermoso bajo la luz tenue que ésta nos daba.
-¿Por qué me raptas?- Me sentía un poco más cómoda al hablar con él.
Me miró con ojos de incertidumbre, parpadeó dos veces y respondió impactado: -¿Raptarte? No he hecho algo así. No gritaste, no opusiste resistencia alguna. Te invité y tú te dejaste llevar.- Luego sonrió y dejó al descubierto una hilera de dientes tan blancos como las perlas. Eran perfectos.
Por el calor que sentí en mi rostro supe que estaba sonrosada. La pena me carcomía. Orgullosamente me levanté y con aires de grandeza caminé frente a él. Me detuve y lo miré como buscando algo que me diera una mínima seña de su lugar de procedencia, o algo similar. Nada. Un lienso en blanco me hubiera dado más información que sus frías expresiones.
Poco a poco me acerqué a su rosto buscando algo, sinceramente no sé qué. Al hacerlo me tomó apresuradamente entre sus brazos de nuevo y me sujetó contra un árbol. Susurró a mi oído, y al hacerlo me puse muy nerviosa. Me gustaba tanto que era imposible que mi cuerpo lo escondiera, simplemente no podía evitar sentir eso por un extraño.
Lo extraño siempre me tentaba, me hacía sentir viva y bien.
Dijo suavemente: -No hables, hay alguien cerca.
Mis piernas temblaban y eso era obvio. Sonrió. Esa sonrisa me encantaba, me derretía suavemente y hacía que cada céllula de mi cuerpo tratara de explotar. Simplemente su misterio lo hacía irremediablemente atractivo para mí.
En ese momento noté que había estado ciega y sorda en toda mi vida. Mis sentidos se agudizaron y logré ver cada cosa que pasaba a nuestro alrededor, cada rama, cada sombra, la luna alumbrado un claro a lo lejos. Escuchaba a la perfección los latidos de su corazón, los latidos de mi corazón, el río que corría sereno al lado de mi casa... luego escuché una rama crujir. ¿Cómo pudo escucharla mientras hablabamos?.
Una sombra pasó al frente de nosotros y deseé gritar, pero su mano me lo impedía. Noté que todos los músculos de su cuerpo estaban tensionados y así lograba que no nos vieran. Era díficil vernos en ese lugar y menos contra un árbol tan grande y sin un mínimo movimiento. Me sentí segura a su lado, como si sus brazos fuesen la más fuerte fortaleza, como si sus piernas fuesen la mejor cama.
Ahora era más que mi pianista. Era mi guerrero, mi ángel guardián.
Gracias a la luna puder ver que la sombra era mi padre. El temor llenó mi corazón, pero me abrazó más fuerte cada vez que me movía e hizo que me sintiera fuerte y segura.
Sigilosamente caminamos lejos de él y nos escudamos tras otro árbol y me abrazó tan fuertemente que pensé que mis huesos iban a sucumbir a su fuerza. ¿Cómo era tan delicado y tan tosco a la vez?.

Nuevamente sonrió, encantandome con su sonrisa, una sonrisa torcida, de un maniaco que me rapta y envuelve en un velo de seducción. No puedo negarlo, me encanta mi raptor.
Estando acurrucada en su pecho, olvidando el mundo, pasada menos de una hora desde que lo vi en la sala de mi casa, aún raptada (con mi consentimiento o no, sinceramente no me importa), me doy cuenta de que amo enloquecidamente a éste misterioso hombre, al pianista que me raptó.

Ya no le temo a un secuestro, pero solamente si es con él.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

¿Qué piensas?