Pasa, toma asiento.
Te ofrezco el café o té de tu preferencia, si quieres licor tengo un alijo escondido entre las sábanas.

No te asustes, no corras. Sólo quiero algo de compañía.
Ven, hablaremos sobre lo que pienso de la vida, sobre lo que sientes al respirar y el dolor para dormir.
Te estaba esperando desde hace mucho tiempo.



Notturno sulla morte

Notturno sulla morte
Blekotakra (http://blekotakra.deviantart.com) estaba detrás del lente.

lunes, 12 de julio de 2010

El artista, la bailarina.


Amigo Wilson: Es todo tuyo; te dije que al hablar lo inspiraste y aquí está, el resultado de tu originalidad.
Escondido tras capas de pintura, una pantalla oculta su rostro entristecido. La luna ilumina sus mil soledades con sabor a noches eternas, mientras plasma sus lágrimas en un papel raído por el uso...
Su camino, alejado de el de todos; olvidado por mucho, recordado por aquellos que lo necesitan...
Pasaba sus dias y noches viviendo una vida que no era suya: fingiendo sonrisas, sosteniendo la mascarada. Juzgado por ser diferente, juzgado por amar distinto que otros... Y así, moría lentamente este pintor: moría en vida mientras el lápiz delineaba sus sentimientos oscuros, moría lentamente con el corazón vacío, con el corazón roto...
Noche a noche se preguntaba mientras deambulaba por los bosques de cemento si en algún momento el sol iluminaría su camino, o las nubes seguirían ocultando la luz de la luna que lo acompañaba en su accidentado caminar. Cierta noche mientras caminaba, el artista se encontró con un alma tan sombría como la suya, opacada por el dolor de pretender ser quien no se es... Él y ella, se encontraron, se miraron e inmediatamente lo supieron: Sus almas eran gemelas, distanciadas pero idénticas. Dos piezas de rompecabezas distintos que encajaron perfectas, la una moldeada para la otra... Pero algo en ella había que no encajaba en el rompecabezas del artista. Ella no era de ese mundo, no pertenecía a esa vida, a esa imagen sin completar. Ella era distinta a todos...
Decepcionado el artista comprendió que ella no era tan igual, tenían diferencias... ¡Pero cuánto la amaba!. Rogó a los cielos, suplicó a los dioses y se postró frente a su amada para que le permitiera ser como ella.
Su amada bailarina besó sus labios mientras mordía suavemente, hasta sacar una perla escarlata, hasta hacerlo sangrar y dejar el veneno en él...
Desde entonces,cada luna creciente al mes, su rostro, grisáceo por la soledad, se surca con una sonrisa y su corazón se invade de alegría: Él lo sabe, ella también; Es el día en que se verán y sus oscuras piezas encajarán en el rompecabezas que nunca pudieron acabar.

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