Te encontré en la noche mientras te deslizabas suavemente por mis sueños e invadías cual normando conquistador mi corazón anquilosado.
Pero en la realidad, día tras día, yo te buscaba bajo los velos de la distancia y no te encontraba. Erigías un muro infranqueable que nos separaba y alejaba aún más.
Busco por éste laberinto de palabras la respuesta a tantas preguntas, el sosiego a tantos sentimientos y alma para éste corazón ávido de amor y ésta mente llena de ilusiones que se desmoronan después de hablarte.
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