Caminando por un bosque en los linderos de la ciudad, sumergiéndome en un lugar rebosante de vida e historias pienso. Las hadas juegan con mi cabello y lo trenzan con magia, los árboles me acogen tiernamente entre sus raíces y me permiten dormitar en ellos. A la lejanía los druidas invocan desconocidas fuerzas y sonrío para mi interior, pensando en qué locura estarán planeando los duendes y elfos presentes en esta porción del mundo. Y pienso, divago, imagino, recuerdo, medito, reflexiono y me hundo en un mar de confusos pensamientos, en el mar de mi mente.Continúo recordando a mi ángel, cómo batalló casi a muerte a mi lado contra el demonio que me oprimía, contra el secuestro infame y doloroso del que era víctima. Aunque aún lo soy de un modo u otro. Recuerdo también cómo ese demonio antes solía ser mi ángel de la vida, y como imitando a un perfecto Satán cambió totalmente y se convirtió en aquella causa que día a día me hace penar. Pero aunque no sea creíble los ángeles o demonios tienen trastornos, y este tenía un severo trastorno de bipolaridad. Sí, unos días es como el sol radiante amigo de las nubes y que ilumida cálidamente mi rostro, otros días es una tormenta que arrasa con todo y causa los más profundos dolores. Así varía de un día a otro, un día ángel, otro demonio; incluso llega al punto de ser humano.
Y sonrío al recordar mi ángel humano. Aquel ángel que me trataba como una hermana, una amiga, una compañera... Mi hermana ángel, con sus secuaces que se introdujeron poco a poco en mi vida y crearon una legión de ángeles hermanos. Pero ninguno como mi ángel hermano y mi ángel hermana. Ellos, mis cómplices de las más tiernas pilatunas, uno lejos, la otra cerca; cimpre tan radiantes y alegres como siempre. Sus sonrisas llenan el aire, son música para mis oídos adoloridos de escuchar tanto llanto. Mis ángeles de la alegría y la diversión. Recuerdo como juntos construimos una barrera para el dolor y la tristeza, con risas, sonrisas y recuerdos que hacían que nuestros corazones latieran de la alegría.
Pero en tantas batallas, entre una noche de encuentros y otra de rituales nos vencieron. Por que ese demonio nunca descansaba, nunca paraba de ponernos obstáculos y hacernos sufrir. Un cuarteto de entes que luchan sin descanso contra un enemigo mucho más fuerte. Y nos venció, nos sublevó y nos hizo sufrir.
Me sumí en una medianoche eterna, una oscuridad del averno, donde la luna no salía y el sol nunca volvía. Simplemente el vacío se apoderó de mí. Buscaba desesperadamente una salida, una manera de escapar de aquella tristeza y soledad en la que estaba encerrada. Me rendí y lloré profundamente al recordar como el sol abrasaba tiernamente mis mejillas frias por el deshielo del tiempo. Y un día, sin más pensarlo, el sol brilló. ¿Cómo podía el sol brillar en esa medianoche? ¿En Mí medianoche? Un sol de medianoche era una utopía en un eufemismo nórdico, incluso en cualquier tipo de mundo imaginario era una utopía, entonces ¿Por qué el sol brillaba en mi oscuro mundo donde las utopías no existían?. Y ese sol no sólo abrasó mi rostro, abrazó mi cuerpo y mi alma en sus cálidos brazos, sus rayos alcanzaron los más fríos recónditos de mi alma y tornaron lo que antes denominaba tristeza y soledad en alegría y paz. Porque no era un simple sol, era Mi sol, más que mi sol, mi ángel del sol.
Un ángel que me tomó suavemente y me llevó por los más oscuros caminos, sin permitirme caer o fallar, un ángel que ha luchado conmigo y mis otros ángeles para vencer a aquel demonio que nos acecha, que en ocasiones es león, en otras gatito, a veces muta en dragón y otras veces en amigo.
Así mi ángel de sol, mi ángel de amor, mi ángel protector y guardían me salvó y me llevó a la orilla de un mar de lágrimas en el que me estaba ahogando.
Hoy sigo caminando hacia la villa, por el bosque que está en los linderos de la ciudad a encontarme con unos ángeles convertidos en humanos que hoy caminan a mi lado y han degradado su condición de luchadores aguerridos alados para poder compartir conmigo. Aunque tengo el presentimiento de que mi último ángel tomó forma de humano pero no lo es.
Aún me salva cada día de las fauces del dragón.
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