Es en los momentos más callados donde nuestras almas gritan a los sordos oídos del corazón los verdaderos sentimientos que nos embargan.
Comencé a contar: 1, 2, 3...
Luego las lágrimas llenaron mis ojos mientras por mi rostro había una catarata.
Fue cuando la vi, mi alma, parada ante mí. Me miraba con ojos ciegos y tierna compasión, sabía por qué lloraba, sabía por qué estaba allí, sola, en el frío de una mañana. Con el corazón en una mano y la razón en la otra.
Me miraba y mientras lo hacía recordaba aquellos momentos felices, todo lo que aprendí y todo lo que olvidé.
1 estrella, 2 estrellas... Lluvia de estrellas en aquella noche, mientras yo, sola, pensaba que era un momento para estar con él, con mi amado..
Pero ahora todo es oscuridad sin él, sin el ser que llenó mi vida como nadie mas lo ha hecho. Un momento tan hermoso y sólo estaba ahí, yo, sentada en la oscuridad; Y mi alma, parada ante mí, reprochándome su ausencia y su pérdida.
La soledad es una hermosa compañera, pero cuando mi alma tomó de mi mano para volar sólo pensé en lo que debía hacer.. Y aquí estoy, escribiendo con una sonrisa mientras llueve en mi interior.
Luego de terminar sólo será, silencio.
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