Pasa, toma asiento.
Te ofrezco el café o té de tu preferencia, si quieres licor tengo un alijo escondido entre las sábanas.

No te asustes, no corras. Sólo quiero algo de compañía.
Ven, hablaremos sobre lo que pienso de la vida, sobre lo que sientes al respirar y el dolor para dormir.
Te estaba esperando desde hace mucho tiempo.



Notturno sulla morte

Notturno sulla morte
Blekotakra (http://blekotakra.deviantart.com) estaba detrás del lente.

lunes, 7 de marzo de 2011

Enredados

Entrelazados, entre colgajos de tela y una gran cantidad de cuerdas. Enredados como si dependiéramos el uno del otro.
Pero tan lejos, ¡Oh, es tan dolorosa la lejanía!
¿Cómo logras mantenerme enredada mientras estamos a tan grandes distancias?
Enredados, entre pensamientos que nos confunden y sentimientos que nos atacan. Amarrados, el uno junto al otro, inexorablemente condenados a morir unidos por sogas que no maltratan.
Aún recuerdo esa bella libertad en la que podíamos correr y caminar, sin ataduras, sin dolores. Esa hermosa pero amarga libertad.
Y hoy que estamos enredados no sé si arrepentirme de haber entrelazado nuestras almas o celebrar este hermoso error.
Y así, amarrados, entrelazados y enredados estaremos hasta que tu corazón lo decida.

Corría escapando de la realidad, escapando de aquello que no podía olvidar, de aquello que la perseguía día y noche. Y error tras error cometía, paso tras paso caía y su andar mas pesado se hacía. 
Pero el dolor que llevaba a cuestas no la dejaba caminar, las lágrimas aún no derramadas la hacían doblar sus pies hasta caer arrodillada.
No pod+ia continuar, nunca lo había logrado. Siempre que quería desahogarse miraba por la ventana y se consolaba con las luces del mar, con esa hermosa playa que la acompañaba día y noche, con ese sonido arrullador que ocultaba todo dolor, con esa hermosura que sus ojos llenaba y la hacía vibrar.
Pero hoy, tan lejos de su hogar, tan lejos de su lugar, no sabía como escapar del dolor. Lo alimentaba, le daba de comer y lo acicalaba. Y noche tras noche caminaba con su pesado fargo de pesares y tristezas, con su dolorosa carga que la cansaba.

Pero un día se cansó, decidió tirar su dolor a un lado y descansar. Pero nunca funcionaba, nunca encontraba la manera de dejarlo.
Hasta que lo conoció, y a su lado compartió la pesada carga que llevaba, a su lado vivió aquello que tanto anhelaba y su fargo mas liviano se volvió. Porque él, al tenderle la mano le alejó la soledad y el dolor, porque él con sólo una sonrisa la animó.
Y ahora, los dos caminan enredados.

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